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¿Cómo trata Dios a quienes creen los rumores de Satanás y le dan la espalda a Él?

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¿Cómo trata Dios a quienes creen los rumores de Satanás y le dan la espalda a Él?

Versículos bíblicos relevantes:

Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió. […] Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado (Génesis 3:4-6、23).

Palabras relevantes de Dios:

Aquellos que no Me pertenecen están contra Mí; aquellos que Me pertenecen son aquellos que son compatibles Conmigo. Esto es completamente sin discusión y este es el precepto de Mi juicio de Satanás. Este precepto debe ser conocido por todos para que puedan ver Mi justicia y equidad—todos aquellos que proceden de Satanás serán juzgados y quemados y convertidos en cenizas. Esta también es Mi ira y uno puede ver más a fondo Mi carácter.

de “Declaraciones y testimonios de Cristo en el principio”

[…] y Yo, la totalidad de la carne, soy incluso más la manifestación completa de Dios. Cualquiera que se atreva a no venerarme, cualquiera que ose mostrar desafío en sus ojos, o a hablar palabras desafiantes contra Mí, morirá ciertamente por Mis maldiciones y Mi ira (habrá maldiciones debido a Mi ira).

de “Declaraciones y testimonios de Cristo en el principio”

Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No se mostrará piedad a estas personas. Que los que buscan la verdad alcancen la provisión y permítanles que se complazcan en la palabra de Dios para alegría de sus corazones. Dios es justo; no trata a las personas injustamente.

[…]

Debido a su mezquina inteligencia, aquellos que no tienen discernimiento vendrán a la ruina en manos de personas malvadas y serán desviados por personas malvadas y no podrán regresar. Estas personas deben ser manejadas de esta manera, ya que no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad, porque siguen a las personas malvadas, porque están del lado de las personas malvadas, y porque están aliados con malvados y desafían a Dios. Saben perfectamente que esas personas malvadas irradian el mal, pero endurecen sus corazones y las siguen, y se mueven en contra de la verdad. ¿No están haciendo el mal estas personas que no practican la verdad, sino que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos los que se llaman «reyes» y los que les siguen su rastro, ¿no son todas sus naturalezas igualmente desafiantes para Dios? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los destruirá? ¿No es su propia rebeldía la que los arrastrará al infierno? Aquellos que practican la verdad, al final, serán salvos y perfeccionados a través de la verdad. Aquellos que no practican la verdad al final invitarán a la ruina a través de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican.

de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Toda Mi preocupación continúa siendo por vuestras acciones y comportamientos, y es sobre ello que se fundamenta Mi determinación de vuestro fin. Sin embargo, debo dejar claro que no daré más misericordia a los que han sido totalmente desleales a Mí en tiempos de tribulación, ya que Mi misericordia llega sólo hasta allí. Además, no me siento complacido hacia aquellos quienes alguna vez me han traicionado, y mucho menos deseo asociarme con los que venden los intereses de los amigos. Este es Mi carácter, independientemente de quién sea la persona. Debo deciros esto: cualquiera que quebrante Mi corazón no volverá a recibir clemencia, y cualquiera que me haya sido fiel permanecerá por siempre en Mi corazón.

de ‘Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

La actitud de Dios hacia quienes huyen durante Su obra

Encontraréis este tipo de persona en todas partes: después de haber estado seguras respecto al camino de Dios, por diversas razones se marchan en silencio, sin despedirse, para ir y hacer lo que su corazón desea. Por el momento no nos detendremos en por qué lo hacen. Primero echaremos un vistazo a la actitud de Dios hacia este tipo de persona. ¡Está muy claro! Desde el momento en que se va, a los ojos de Dios su creencia ha llegado a su fin. No la ha acabado el individuo, sino Dios. Que esta persona le dejase significa que ya lo había rechazado, que ya no lo amaba. Significa que no acepta la salvación de Dios. Y si esta persona no quiere a Dios, ¿seguirá Él queriéndola? Además, cuando esta persona tiene esta actitud, esta opinión, y está decidida a abandonar a Dios, ya ha ofendido Su carácter. Aunque no estalló de ira ni maldijo a Dios ni se involucró en conducta vil o excesiva alguna, y aunque esta persona esté pensando: Si llega un día en que ya esté harto de divertirme fuera, o cuando siga necesitando a Dios para algo, volveré. O si Dios me lo pide, regresaré. O dice: Cuando me lastimen en el exterior, cuando vea que el mundo es allí demasiado oscuro y malvado, y ya no quiera seguir su corriente, retornaré a Dios. Aunque esta persona haya calculado en su mente el punto en el que va a volver, aunque haya dejado abierta la puerta para su regreso, no es consciente de que independientemente de cómo piense y planifique, todo esto no son más que ilusiones. Su mayor error es no tener claro cómo se siente Dios cuando ellos quieren marcharse. Empezando por el momento concreto en que la persona se decide a dejar a Dios, Él ya la ha abandonado; ya ha establecido su desenlace en Su corazón. ¿Y cuál es? Que esta persona es uno de los hámsteres, y perecerá con ellos. De modo que las personas ven a menudo este tipo de situación: alguien abandona a Dios, pero no recibe castigo. Dios opera según Sus propios principios. Las personas sólo pueden ver algunas cosas, pero otras sólo se deciden en el corazón de Dios, por lo que ellas no pueden ver el resultado. Lo que las personas ven no es necesariamente el lado verdadero de las cosas; pero el otro lado, el que tú no ves, son los verdaderos pensamientos y conclusiones del corazón de Dios.

Las personas que huyen durante la obra de Dios son los que abandonan el camino verdadero

¿Por qué puede Dios proporcionar un castigo tan grave a este tipo de persona? ¿Por qué está tan enfurecido con ellas? En primer lugar, sabemos que el carácter de Dios es majestad e ira. Él no es una oveja a la que cualquiera puede matar; más aún, no es un muñeco para que las personas lo controlen como quieran. Tampoco es aire que alguien pueda manejar a su antojo. Si crees realmente que Dios existe, debes tener un corazón que teme a Dios y debes saber que no se debe enojar a la esencia de Dios. Este enojo puede ser causado por una palabra, tal vez por un pensamiento o por cierto tipo de comportamiento vil; quizá por un comportamiento apacible, una conducta que sea aceptable a los ojos y a la ética del hombre; o quizás sea causado por una doctrina, una teoría. Sin embargo, una vez que enojas a Dios, has perdido tu oportunidad y han llegado tus últimos días. ¡Esto es algo terrible! Si no entiendes que no se puede ofender a Dios, es posible que no le tengas miedo, y le ofendas constantemente. Si no sabes cómo temer a Dios, eres incapaz de hacerlo, y desconocerás la forma de situarte en la senda para andar en Su camino: temer a Dios y apartarse del mal. Una vez que te das cuenta de ello, puedes tomar consciencia de que a Dios no se le puede ofender y entonces sabrás lo que es temer a Dios y apartarse del mal.

Andar en el camino de temer a Dios y apartarse del mal no tiene que ver necesariamente con la cantidad de verdad que conozcas, con cuántas pruebas hayas experimentado ni con cuánta disciplina hayas recibido. Más bien depende de la esencia de tu corazón respecto a Dios, y de tu actitud hacia Él. La esencia de las personas y sus actitudes subjetivas son muy importantes y fundamentales. En cuanto a quienes han renunciado y dejado a Dios, su actitud despreciable hacia Él y sus corazones que desprecian la verdad han ofendido el carácter de Dios; por tanto, en lo que a Él respecta nunca serán perdonados. Han sabido de la existencia de Dios, han recibido la información de que Él ya ha llegado, han experimentado Su nueva obra. Que ellos se hayan marchado no es un ejemplo de haber sido engañado ni de que se sientan confusos sobre ello. Y menos aún se les ha obligado a ello. Más bien, ellos han elegido dejar a Dios de forma consciente y con una mente clara. Su partida no se debe a que hayan perdido el rumbo ni a que hayan sido abandonados. A los ojos de Dios no son, pues, un cordero descarriado del rebaño, y mucho menos un hijo pródigo que ha perdido su rumbo. Se marcharon con impunidad, y esa condición, esa situación, ofende al carácter de Dios; a partir de esta ofensa, Él les da un desenlace sin esperanza. ¿No es terrible este tipo de resultado? De manera que, si las personas no conocen a Dios, lo pueden ofender. ¡Este no es un asunto baladí! Si alguien no se toma en serio la actitud de Dios, y sigue creyendo que Él está esperando su regreso —porque son uno de los corderos perdidos de Dios, y Él sigue esperando que experimenten un cambio de corazón— esta persona no dista mucho de su día de castigo. Dios no se limitará a negarse a admitirla. Es la segunda vez que ofende Su carácter; ¡es un tema aún más terrible! La actitud irreverente de esta persona ya ha ofendido el decreto administrativo de Dios. ¿Seguirá Él admitiéndola? Los principios de Dios respecto a este asunto son: si alguien ha tenido la certeza de cuál es el camino verdadero, pero sigue pudiendo rechazar a Dios conscientemente y con una mente clara, y distanciarse de Él, Dios bloqueará el camino a su salvación, y la puerta del reino se cerrará para ellos desde ese momento. Cuando esta persona venga a llamar una vez más, Dios no le abrirá de nuevo. La dejará fuera para siempre. Quizás algunos de vosotros hayáis leído la historia de Moisés en la Biblia. Después de que Dios lo ungiese, los 250 líderes no estaban satisfechos con él por sus actos y otras razones diversas. ¿A quién se negaron a obedecer? No fue a Moisés. Se negaron a obedecer las disposiciones de Dios, Su obra respecto a este asunto. Dijeron lo siguiente: “¡Vosotros os hacéis cargo de demasiadas cosas! Viendo que toda la congregación es santa, cada uno de ellos, y que Jehová está entre ellos…”. A los ojos del hombre, ¿son graves estas palabras? ¡No lo son! Al menos su significado literal no lo es. En un sentido legal, no quebrantan ley alguna, porque en apariencia no es un lenguaje, o un vocabulario, hostil, y mucho menos tiene un significado blasfemo. Sólo es una frase corriente, nada más. ¿Por qué desatan entonces semejante furia en Dios? Es porque no van dirigidas a personas, sino a Dios. La actitud y el carácter que expresan son precisamente lo que ofende el carácter de Dios, sobre todo aquello del carácter de Dios que no se debe ofender. Todos conocemos el desenlace final. Respecto a quienes abandonaron a Dios, ¿cuál es su punto de vista? ¿Cuál es su actitud? ¿Y por qué conducen a que Dios lidie con ellos de semejante forma? La razón es que saben claramente que Él es Dios pero siguen eligiendo traicionarlo. Por eso se les despoja por completo de su oportunidad de salvación. Como expresa la Biblia: “Ya que si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no hay más sacrificio por los pecados”. ¿Os queda esto claro ahora?

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

La comunicación del hombre:

Algunas personas no pueden aceptar el camino verdadero, siempre dan lugar a nociones, tanto que son capaces de traicionar. Esta clase de persona no tiene realmente amor por la verdad. Si estas personas quieren marcharse, déjalas. No intentes detenerlas. No son personas que aman la verdad. Hoy son capaces de aceptar, pero una vez que se marchen, caminarán directo al infierno. Son traidoras. Serán reveladas y nadie puede detenerlas. La entrada a la casa de Dios está abierta de par en par, entra y tendrás que pasar por un examen riguroso y tendrás que rellenar una solicitud. Eres libre de marcharte, de salir por voluntad propia. Pero tendrás que registrarte y después no podrás volver. Es fácil salir, pero es difícil entrar. Si regresas, como ya has cometido una traición antes, que se te admita o no de nuevo tendrá que basarse en la actitud de Dios, debe basarse en la palabra de Dios. En el futuro será cada vez más difícil entrar. Todas y cada una de las personas que entren tienen que pasar por un examen riguroso. Salir se vuelve cada vez más fácil. Puedes marcharte como te plazca. Independientemente de quienes sean, independientemente de cuántos años hayan creído, todo lo que necesitan decir es “yo no creo” y se acabó, no necesitan decir nada más, pueden marcharse sin demora y después no se les permitirá regresar. Será muy difícil regresar. Esta es la clase de institución que es la casa de Dios.

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida, volumen 140”

Algunas personas se encuentran con rumores después de aceptar la obra de Dios en los últimos días y entonces dejan de creer, se retiran. Para ellas, es fácil creer y es fácil no creer. La entrada a la casa de Dios está abierta de par en par. Si dejas de creer puedes marcharte en cualquier momento, pero de igual manera, si dejas de creer después de empezar, esto es lo mismo que traicionar a Dios. Si traicionas a Dios se dejará una marca sobre tu cuerpo, una marca que muestra que has traicionado a Dios. Si escuchas muchas de las palabras de Satanás y las crees totalmente, y juzgas y condenas a Dios, entonces se dejará otra marca sobre tu cuerpo que muestra que crees en los rumores de Satanás y que traicionaste a Dios, lo juzgaste y ofendiste Su carácter. Después de esto, una vez que venga la gran catástrofe y veas que Dios Todopoderoso es real y quieras creer de nuevo, Dios dirá “no te quiero” y te echará a un lado. Por tanto, si alguien acepta la obra de Dios Todopoderoso durante un período de tiempo pero seguidamente se dispone a abandonarlo sólo para escribir después otra carta de solicitud con el fin de intentar unirse de nuevo a la iglesia, esta no tendrá el respaldo de la familia de Dios.

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida, Volumen 143”

Si tratas de conocer a Dios basándote en estas cosas, nunca lo conocerás, ¿correcto? Si el hombre acepta e interioriza las falacias, los rumores y las mentiras de Satanás, ¿cuál es entonces el problema? ¿Cuáles serán las consecuencias? Las personas que aceptan las falacias y mentiras de Satanás aceptan sus palabras falsas y han sido corrompidas de nuevo por él. El punto en que el hombre puede aceptar las mentiras de Satanás es el punto en que le pertenece a este. A ojos de Dios ya pertenece a Satanás. Después, él desarrolla conceptos, puntos de vista, acciones y comportamientos de resistencia a Dios. Mira a Adán y a Eva. Después de ser seducidos por Satanás y comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, ¿qué ocurrió inmediatamente después? Traicionaron a Dios. ¿Qué dijo Dios después a Adán y a Eva? Fueron expulsados del Jardín del Edén y Dios ya no estuvo más con ellos. ¿Correcto? ¿Por qué fue Dios tan severo entonces con Adán y Eva? Porque ofendieron el carácter de Dios. No escucharon a Dios; no fue que Él no les informara. Les dijo que no comieran del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, “porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. Ellos desafiaron las palabras de Dios y no se mantuvieron fieles a ellas, por lo que fueron expulsados del Jardín del Edén. Así de grave fue la consecuencia. ¿Es un juego aceptar las sugerencias de Satanás? Todos sabéis que no lo es. Para Dios ya fue una traición y, por tanto, ya no lo tuvieron más con ellos después de eso. Dios los odiaba. Así de graves fueron las cosas. Por tanto, ahora que has aceptado a Dios Todopoderoso, si sigues creyendo las mentiras de Satanás y aceptando sus rumores, aunque no te hayas marchado aún de la iglesia de Dios, desde Su perspectiva ya lo has traicionado y Él no está más contigo. Si te encuentras con estos rumores y falacias de Satanás, debes orar inmediatamente: “Dios, Tú me esclareces e iluminas. Tú me proteges para que pueda rechazar y abandonar a Satanás, y negarlo para siempre. No acepto las mentiras y falacias de Satanás. ¡Que se vaya!”. Esto está bien. Demuestra que te has mantenido como testigo y que la tentación de Satanás no te derrotó. Ves que algunas personas aceptan los rumores y errores de Satanás, y en su corazón empiezan a sospechar de Dios. Tan pronto como sospechan, desde la perspectiva de Dios, ya lo han traicionado. “No los quiero, no los tengo, no los salvaré”. ¿No es así de grave el problema? ¿Creéis que esta es la verdad? Todos creéis que esta es la verdad.

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida, Volumen 142”

Algunas personas están acostumbradas a escuchar las palabras de Satanás. ¿Qué pasa cuando escuchan a Satanás? Cuando venga el Dios verdadero, lo pasas por alto. Cuando llega el Dios verdadero, no lo aceptas. ¿Cuál es la consecuencia de no aceptar? ¡La consecuencia de no creer en Dios es la aniquilación y la muerte! ¿Qué es la obra de Dios en los últimos días? En primer lugar, Dios perfeccionará a un grupo de personas, luego salvará a otro grupo de personas y finalmente destruirá a la humanidad. Sólo hay tres cosas. La primera es perfeccionar a un grupo de personas antes de la catástrofe. La segunda es refinar a algunas personas y salvar a otras. La tercera es destruir a toda la especie de Satanás con la catástrofe. ¿Qué significa destruir a toda la especie de Satanás? ¿Cuán grande es el alcance de la especie de Satanás? Dios dice: “[…] excepto los que están ahora dentro de la corriente, el resto quedará reducido a cenizas”. Es decir, en la última fase de la catástrofe, todos los que no hayan aceptado la obra de Dios Todopoderoso morirán. ¿Entiendes? Ahora que vemos claramente, si el hombre escucha los rumores y los disparates de Satanás, niega la obra de Dios y la rechaza, ¿cuál será su resultado? ¡Será destruido y reducido a cenizas! Ahora también podemos estar seguros de una palabra: quienes escuchan los rumores del gran dragón rojo y los rumores del círculo religioso serán destruidos por Dios al final. ¿Por qué serán destruidas estas personas? Porque no han aceptado la obra de Dios Todopoderoso. ¿Cuál es la razón para no aceptar? Están confundidas y atadas por Satanás. No han aceptado el camino verdadero, no han llegado a Dios, por lo que al final Dios las destruye. Así que, en apariencia, este asunto parece ser muy sencillo. “Esta persona aceptó. Esa persona no aceptó”. “¿Por qué no aceptó?”. “Escuchó propaganda negativa, así que no aceptó”. ¿Puede seguir viva sin aceptar? ¿Cuál es la consecuencia de no aceptar? La muerte y la aniquilación. Entonces alguien me dijo: “Algunas personas se dejaron engañar por los rumores y trucos de Satanás. Ya no creen”. Yo contesté: “Oh, perecerán. Se llama ‘un buen consejo no puede cambiar a los tontos destinados al infierno’”. Entonces, la consecuencia de escuchar los rumores y disparates de Satanás es la muerte. ¿No es de lo que se trata todo esto?

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida, Volumen 142”

Si un día sospechas de Dios debido a una de las mentiras de Satanás, al final serás enviado al infierno, donde arderás eternamente. Los insectos te picarán continuamente. En ese momento, dirás: “¡Dios, sálvame! ¡Dios, sálvame!”, y Él responderá: “¿Crees en Mí? Nunca antes creíste en Mí. ¿Por qué debería salvarte? Mis palabras ya han sido pronunciadas. Quienes no crean en Mí serán aniquilados en el infierno. Todos los que no creen en Mí deben perecer. ¿Qué te califica para gritarme que te salve si no creías en Mí? ¿Te dije que no creyeras?”. ¿Por qué no crees? ¿No crees por una de las mentiras de Satanás? Ve a buscar a Satanás. ¿Por qué escuchaste las palabras de Satanás? ¿Crees lo que dice? ¿Por qué no crees en Dios? Tú eres la causa de tu propia estrechez de miras. Te has engañado a ti mismo. ¿Acaso Satanás te ató de pies y manos? ¿Te contó una mentira y tú escuchaste? Mereces ser castigado por tus pecados. ¿A quién puedes culpar si no conoces a Dios? ¿No es así? Todos los que escuchan las mentiras de Satanás, dudan de Dios y abandonan a Dios, se encontrarán con la retribución al final. En ese momento, ¿aún te atreverías a pedir la salvación a Dios? ¿Te respondería Dios? Dijeras lo que le dijeras a Dios, sería inútil. Dios es Dios. La verdad es la verdad. Nadie puede cambiar el hecho que Dios ha logrado.

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida, Volumen 142”

El gran dragón rojo está por ahí creando rumores sobre Dios y diciendo palabras blasfemas, y algunas personas creen estas palabras. Después de creer, desarrollan nociones sobre Dios. Decidme, ¿qué piensa Dios de tales personas? Él dice: “Tú también eres un diablo. No eres una persona a ser salvada. Serás destruido como el gran dragón rojo”. Por tanto, puede decirse que en tales asuntos no tienes en absoluto un corazón que venere a Dios y sigues queriendo controlar a Dios. ¡Estás buscando la muerte! Siempre buscas fallos en esto o aquello en la obra de Dios. Ve a buscar fallos entonces. Estarás muerto antes de terminar. Cuando estás buscando fallos estás condenado y el Espíritu Santo renunciará a ti. Dios dice: “Te odio, te detesto” y ¡estás acabado! No es necesario decir que si buscas fallos durante varios años más, tan pronto como lo hagas allí, Dios condenará tu corazón. ¡Este es el carácter de Dios que no puede ofenderse! ¿Qué son, por tanto, esos rumores y mentiras del gran dragón rojo? Yo os diré la verdad. Eso es poner un gancho o una malla electrificada sobre algunas personas y tan pronto como la toquen, tan pronto como crean, morirán. ¡Si te atreves a ofender a Dios eso es cortejar a la muerte! Así es como es.

de ‘Sermones y comunión sobre la Palabra de Dios “La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III” (II)’ en “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida (XI)”

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