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¿Cuál es la diferencia entre entender la verdad y entender la doctrina?

Las palabras relevantes de Dios:

Llegar a entender realmente el verdadero significado de la palabra de Dios no es tarea fácil. No pienses simplemente que si puedes interpretar el significado literal de las palabras de Dios y si todos dicen que tu interpretación es buena y te dan el visto bueno, que eso signifique que entiendes la palabra de Dios. Eso no es lo mismo que entender la palabra de Dios. Si has obtenido algo de luz a partir de la palabra de Dios y has obtenido una cierta percepción de su verdadero significado, si puedes decir cuál es la voluntad de Dios en esas palabras y qué es lo que finalmente lograrán, una vez que todo esto queda claro eso cuenta como poseer un cierto nivel de entendimiento de la palabra de Dios. Así pues, entender la palabra de Dios no es tan sencillo. Sólo porque puedas dar una bella explicación literal de la palabra de Dios no significa que la entiendas. Independientemente de qué tanto puedas explicar literalmente la palabra de Dios, sigue siendo la imaginación y la forma de pensar del hombre: ¡es inútil!

de ‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo

Creéis que dominar el conocimiento de la verdad es particularmente importante y que aprender de memoria pasajes de las palabras de Dios, hablar sobre doctrinas y descubrir fórmulas encerradas en Sus palabras es muy importante, pero cómo entienden las personas la palabra de Dios no es importante en absoluto. Por tanto, siempre queréis sistematizar esas cosas para que todos canten de la misma hoja de himnos, digan las mismas cosas y hablen de las mismas doctrinas, para que tengan el mismo conocimiento y cumplan las mismas reglas; este es vuestro objetivo. Que hagáis esto parece ser en aras de que las personas obtengan entendimiento, cuando, por el contrario, no tenéis ni idea de que esto está llevando a las personas en medio de reglas que están fuera de la verdad de las palabras de Dios. Para permitir que las personas tengan un entendimiento real de la verdad debes vincularla con la realidad y con la obra y resolver problemas prácticos de acuerdo con la verdad de las palabras de Dios. Sólo así pueden las personas entender la verdad y entrar en la realidad y sólo alcanzar ese resultado es realmente llevar a las personas delante de Dios. Si de lo único que hablas es de teorías espirituales, doctrinas y reglas; si sólo te empeñas en las palabras literales, todo lo que puedes lograr es que las personas digan las mismas cosas y sigan las reglas, pero no podrás guiar a las personas para que entiendan la verdad. En especial, no podrás hacer que las personas tengan un mejor entendimiento de sí mismas y logren el arrepentimiento y la transformación.

de ‘Sin la verdad es fácil ofender a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero sólo entendéis el significado del texto sin un conocimiento de primera mano a través de vuestra experiencia práctica, no la conoceréis. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino letras muertas. Y si sólo te aferras a letras sin vida, no puedes entender la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Su voluntad. El sentido espiritual de la palabra de Dios sólo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus vivencias reales; sólo puedes comprender el sentido espiritual de muchas verdades en la experiencia y es únicamente a través de esta que puedes descubrir los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica habrás asimilado únicamente letras y doctrinas vacías, que se han convertido en leyes religiosas para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscas practicarla, entonces ella será poco más que la leyenda del tercer cielo para vosotros. […]

[…] Entender de verdad la palabra de Dios es algo que se produce cuando practicas la verdad, y debes entender que “sólo puedes entender la palabra de Dios cuando practicas la verdad”. Hoy, después de leer la palabra de Dios, sólo puedes decir que la conoces, pero no que la entiendes. Algunas personas afirman que la única forma de practicar la verdad es entenderla primero, pero esto no es más que una media verdad y no del todo precisa. Antes de tener conocimiento de una verdad, no la has experimentado. Sentir que entiendes algo que escuchas en un sermón no es entender realmente, sino sólo tener las palabras literales de la verdad, y no es lo mismo que entender su verdadero significado. Tener un mero conocimiento superficial de la verdad no significa que la entiendas ni que la reconozcas verdaderamente; el sentido real de la verdad viene de haberla experimentado. Por esta razón digo que sólo se puede entender la verdad y comprender sus partes ocultas, una vez que se experimenta. Experimentarla en profundidad es la única forma de comprender sus connotaciones, de entender su esencia.

de ‘Practicad la verdad una vez que la entendáis’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cuál es la diferencia entre entender la verdad y entender la doctrina?

Así que, el que el conocimiento del que estás hablando esté de acuerdo con la verdad, depende en gran parte de si tienes la experiencia práctica. Donde esté la verdad en tu experiencia, tu conocimiento será práctico y valioso. A través de tu experiencia también puedes obtener discernimiento y percepción, profundizar tu conocimiento y aumentar tu sabiduría y sentido común para conducirte. El conocimiento del que hablan las personas que no poseen la verdad es doctrina, no importa que tan elevado sea. Este tipo de persona puede ser muy inteligente cuando se trata de cuestiones de la carne pero no puede hacer distinciones cuando se trata de cuestiones espirituales. Esto se debe a que esas personas no tienen ninguna experiencia en los asuntos espirituales. Son personas que no son iluminadas en los asuntos espirituales y no entienden al espíritu. Independientemente de qué aspecto del conocimiento hables, en tanto que sea tu ser, entonces es tu experiencia personal, tu verdadero conocimiento. Se puede decir que los que sólo hablan doctrina –es decir, los que no poseen la verdad o la realidad– de lo que hablan es su ser, porque su doctrina sólo la obtienen de la contemplación profunda y es el resultado de que su mente reflexione profundamente, pero sólo es doctrina; ¡no es nada más que su imaginación!

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Cualquier cosa que no provenga de tu experiencia, ya sea que la hayas aprendido de los libros o de la experiencia de otras personas, se vuelve una doctrina para ti. Cuando la experimentas y alcanzas un resultado de tu experiencia, entonces obtendrás un entendimiento verdadero y las palabras que comuniques serán reales; sólo entonces se vuelve verdadera realidad. Considera cómo los incrédulos investigan alguna teoría: sólo investigan lo que está escrito, investigan doctrinas y las sopesan y después llegan a sus conclusiones. Especialmente los teólogos y pastores, así como los doctos e investigadores de la teología, después de leer un versículo de las palabras de Dios, no buscan la verdad o un verdadero entendimiento de Dios de la experiencia práctica. En vez de ello, investigan y sopesan varias teorías y, finalmente, llegan a ciertas conclusiones. Entonces, ¿las conclusiones a las que llegan son reales o doctrinales? Todas son doctrinales. Esto se debe a que llegaron a estas conclusiones basados en la investigación textual y deliberaciones especializadas y no basados en su propia experiencia. Las conclusiones alcanzadas de la investigación literal y de investigar las cosas registradas en la Biblia, han creado una clase de teoría llamada teoría teológica. No hay ningún entendimiento de la experiencia en esto y no existe ningún esclarecimiento del Espíritu Santo. El entendimiento más profundo del esclarecimiento del Espíritu Santo, sobrepasa el que proviene del significado superficial de las palabras; no se puede expresar por ningún lenguaje superficial. El Espíritu Santo os esclarecerá e iluminará sólo cuando busquéis la verdad después que hayáis entrado en la experiencia. Las cosas que el Espíritu Santo esclarece e ilumina para vosotros son las cosas más reales y las cosas que son las más verdaderas para vosotros y estas son las cosas que no podéis obtener de la Biblia, no importa cuánto la estudies. Así que hoy Dios nos pide que experimentemos la palabra de Dios. Si, en nuestra experiencia de la palabra de Dios el Espíritu Santo nos esclarece, entonces podemos obtener un verdadero entendimiento de las palabras de Dios. Este verdadero entendimiento no se puede obtener, no importa cuánto estudiéis el significado literal de las palabras de Dios; esto es algo que no se puede alcanzar por el pensamiento humano y es algo que no podéis imaginar, no importa cuánto lo intentéis. Así que sólo la verdad recibida de la guía, esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo es el entendimiento verdadero de Dios.

de ‘Respuestas a preguntas’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida (I)”

¿Cuál es realmente la diferencia entre las palabras de doctrina y la verdad? La verdad es la esencia real de la palabra de Dios; representa la voluntad de Dios. Las palabras de doctrina pertenecen a la categoría de las cosas superficiales y representan los conceptos e imaginaciones humanas. No son consistentes con la verdad. Las cosas sustanciales de la verdad son excepcionalmente prácticas; se basan en principios y sobre todo son convincentes. Cuando una persona entiende algo sustancial, su corazón se ilumina y alcanza la liberación: ya no está sujeto a las restricciones de las regulaciones. Por otro lado, las palabras de doctrina son vacías y poco realistas. No son más que regulaciones y convencionalismos y, especialmente, hacen a las personas susceptibles de ser controladas y de no sentirse libres. Además, no importa cuántas palabras de doctrina sepa una persona, no pueden producir un cambio en su carácter de vida. Tienen muy poco beneficio fundamental para las personas. Por lo tanto, las palabras de doctrina simplemente no se pueden comparar con la verdad. La verdad se puede convertir en la vida de una persona. Una vez que una persona la acepta, producirá un cambio en el carácter de vida. Comprender muchas doctrinas sólo puede traerle arrogancia, prepotencia, orgullo y que carezca de razón. Sólo cuando una persona tiene la verdad como su vida misma, su práctica se vuelve real. No importa cuántas palabras de doctrina entienda una persona, no poseerá la realidad. Cuando se enfrente con algún incidente, no sabrá qué practicar. Todas las personas que son perfeccionadas por Dios son personas que poseen la verdad, mientras que todas las que no han sido perfeccionadas por Dios son personas de las palabras de doctrina. Las personas que poseen la verdad son aptas para ser usadas por Dios. Su trabajo da fruto y verdaderamente pueden llevar a las personas a la presencia de Dios. Las personas que se enfocan en las palabras de doctrina no obtienen resultados verdaderos de su trabajo. No pueden proveer a las personas el sustento de la experiencia y el entendimiento auténticos y, menos aún, pueden usar la verdad para resolver problemas. Es por eso que son incapaces de llevar a otros a la presencia de Dios. Una persona que posee la verdad no evita a las personas que buscan la verdad y es capaz de resolver todos los problemas prácticos que las personas tienen en cuanto a su creencia en Dios. Las personas que enfatizan las palabras de doctrina les tienen miedo a las personas que buscan la verdad porque carecen de algo real dentro de sí mismas, y las doctrinas de las que hablan no pueden resolver los problemas reales. Así pues, no se atreven a recurrir a otros para hacer preguntas y, por supuesto, son todavía menos capaces de resolver las dificultades prácticas. Las personas que tienen la verdad se atreven a enfrentar la realidad; las personas que se enfocan en las palabras de doctrina no se atreven a enfrentar la realidad; más bien, la evaden. Tales son los principios para discernir entre la verdad y las palabras de doctrina.

de La comunión de los de arriba

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