Escapar de la vanidad no es fácil

4 Sep 2022

Por Huan’ai, Japón

En julio de 2020, debido a las necesidades de trabajo de video, mi supervisora arregló que yo hiciera videos. En ese momento me puse muy feliz, pero también supe que encontraría problemas y dificultades en mi nuevo deber, así que tendría que aprender y preguntar cuando no entendiera. Pero cuando la hermana Liu, quien hacía videos me hizo entrega de su puesto, dijo que ella tenía un nuevo deber con una gran carga de trabajo, y quería terminar conmigo pronto. Puedo decir que ella no pensaba esperar a que yo dominara el trabajo para irse. Y yo no pude mas que preocuparme: “Este trabajo es muy complicado. ¿de verdad podré encargarme de todo a la vez?”. Antes de terminar la llamada, la hermana Liu me preguntó si tenía alguna dificultad. Yo estaba a punto de expresarle mis preocupaciones, pero luego pensé: “Acabo de conocerla, y la primera impresión es importante. Ella tiene prisa por encargarse de su nuevo deber, así que no puedo retrasarla. Si le hablo de dificultades y le exijo antes de comenzar el trabajo, ¿qué es lo que ella pensará de mí? ¿No pensará que una tonta se encargará de su trabajo, y que yo soy la persona equivocada para hacerlo?”. Así que contra mi voluntad, le dije: “No tengo preguntas”. Para probar que yo tenía aptitud y podía identificar problemas, también le hice sugerencias sobre los procesos profesionales que ella me presentó. En ese momento pude ver que estaba usando mis fortalezas para cubrir mis defectos. Si ella erróneamente pensaba que yo tenía buena aptitud y recortaba el tiempo para enseñarme, ¿qué tal si mi lento dominio del trabajo retrasaba las cosas? Pero luego pensé que, como ya lo había aceptado, ya no podía retractarme. Podría pedirle ayuda si tuviera problemas en el futuro.

Al siguiente día, la hermana Liu me dijo que en el futuro, la hermana Wang sería mi colaboradora en el deber. Dijo que la hermana Wang comenzó a hacer videos hace menos de un mes, aprendió rápido, y ahora podía hacer su deber de forma independiente. Después, cuando hablé del trabajo con la hermana Wang, ella me explicó el proceso muy hábilmente, y discutió conmigo cómo dividir las labores, la cooperación y todo eso. Ella de verdad parecía saber lo que estaba haciendo. Supe que yo era menos competente que la hermana Wang, pero para evitar que la hermana Liu viera la brecha que había entre mí y la hermana Wang, me volví muy cautelosa con la hermana Liu, y me preocupaba exponer mis defectos. Cuando tenía problemas que no podía resolver, intentaba leer la mayor información posible y resolverlos yo misma en vez de preguntarle. Aunque trabajaba muy duro, mi progreso era lento. Cuando nuestra líder vino a ver nuestro trabajo, había muchos detalles que yo no podía captar. La hermana Wang respondió casi todas las preguntas de nuestra líder. Esto me deprimió y sentí que era una inúti. Pronto, ya había pasado más de una semana, y como yo no podía trabajar de forma independiente, la hermana Liu no pudo comenzar su nuevo deber. Esto me puso aún más avergonzada. Pero también pensé, que si ella se enteraba de lo fácil que me deprimí por no aprender rápido, podría pensar que mi estatura era pequeña, que mi aptitud era baja, y que era una incompetente. En esa época, no quería dejar que nadie viera mi pésimo estado. Sólo quería familiarizarme con las cosas y comenzar a trabajar en el grupo tan pronto como fuera posible, para que la hermana Liu pudiera irse por fin y yo no tuviera que avergonzarme frente a ella todos los días. Pero mi progreso aún era muy lento, y no podía sentir la guía de Dios en absoluto. Con dolor, oré y busqué con Dios, y le pedí a Dios que me ayudara a conocerme. Un día, leí en la palabra de Dios: “¿De qué carácter se trata cuando la gente monta siempre una fachada, se blanquean a sí mismos, fingen para que los demás los tengan en alta estima y no detecten sus defectos o carencias, cuando siempre tratan de presentar a los demás su mejor lado? Eso es arrogancia, falsedad, hipocresía, es el carácter de Satanás, es algo malvado” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Los principios que deben guiar el comportamiento de una persona). “Las personas mismas son objetos de creación. ¿Pueden los objetos de creación alcanzar la omnipotencia? ¿Pueden alcanzar la perfección y la impecabilidad? ¿Pueden alcanzar la destreza en todo, llegar a entenderlo, ver la esencia de todo y ser capaces de cualquier cosa? No pueden. Sin embargo, dentro de los humanos hay un carácter corrupto y una debilidad fatal. En cuanto aprenden una habilidad o profesión, las personas sienten que son capaces, que tienen estatus y valor, que son profesionales. Sin importar lo mediocres que sean, quieren envolverse como figuras famosas o nobles, convertirse en una celebridad de poca importancia, y hacer creer a la gente que son perfectos y sin ningún defecto. Desean hacerse famosos, poderosos, figuras importantes y quieren ser poderosos, capaces de cualquier cosa, sin que no haya nada que no puedan lograr. Creen que, si pidieran ayuda, parecerían incapaces, débiles e inferiores y la gente los despreciaría. Por eso siempre quieren mantener las apariencias. Algunos, cuando se les pide que hagan algo, dicen que saben hacerlo, cuando en realidad no saben. Después, a escondidas, lo consultan e intentan aprender a hacerlo, pero, tras estudiarlo varios días, siguen sin entender cómo hacerlo. Cuando se les pregunta cómo lo llevan, dicen: ‘¡Pronto, pronto!’. Pero en su corazón piensan: ‘Todavía no lo entiendo, no tengo ni idea, no sé qué hacer. No puedo delatarme, he de seguir fingiendo, no puedo dejar que la gente vea mis fallos y mi ignorancia. No puedo dejar que me menosprecien’. ¿De qué problema se trata? Intentar guardar las apariencias es vivir un infierno. ¿Qué tipo de carácter es este? ¡La arrogancia de estas personas no tiene límite, han perdido todo sentido! No quieren ser como los demás, no quieren ser gente corriente, sino superhumanos, personas altivas, peces gordos. Solo quieren ser superhumanos o personas con habilidades o poderes especiales. ¡Este es un problema descomunal! En cuanto a las debilidades, deficiencias, ignorancia, estupidez y falta de entendimiento dentro de la humanidad normal, lo cubren todo y no dejan que otras personas lo vean, y siguen disfrazándose” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Los cinco estados necesarios para ir por el camino correcto en la fe propia). La palabra de Dios reveló mi situación de forma exacta. Después de que tomé el empleo, todo lo que pensaba era en cómo dominar el trabajo lo más pronto posible, para que todos pudieran ver que yo tenía una buena aptitud y era capaz de trabajar. Cuando tomé el empleo, supe que la hermana Liu tenía prisa por irse. Obviamente, yo no podía dominar tantas habilidades y procesos en un periodo tan corto de tiempo, pero incluso cosas como: “No puedo recordar todo eso, me gustaría que me enseñaras algunos días más”, era algo que no me atrevía a decir. Incluso hacía trucos y deliberadamente le hacía sugerencias a mi hermana para probarle que yo tenía calibre profesional. No quería que la hermana Liu viera que yo era inferior a la hermana Wang, así que fingí y me disfracé aún más, y era muy cautelosa cerca de la hermana Liu porque tenía miedo de exponer, sin darme cuenta, mis defectos. Además, sentía que ese era el momento para tomar el trabajo, así que la líder, mis hermanos y hermanas, todos estaban mirando mi desempeño, y en cuanto mi aptitud y verdadera estatura fueran expuestos, la gente me despreciaría. Si la líder notaba que yo no tenía aptitud y no era adecuada para hacer videos y me removía, sería muy vergonzoso. Por eso no quería consultarla cuando tenía preguntas y dificultades. De esta forma, siempre me encubría a mí misma y simulaba; así que, ¿cómo podría tener algún progreso? Cuando alguien inicia un nuevo deber, nada le es familiar, por eso es normal que muchas cosas no las entienda. Encima de eso, mis habilidades en el trabajo no eran tan buenas, así que necesitaba hacer preguntas y averiguar más, pero yo era muy arrogante. Quería probar que estaba bien conmigo misma y que podía manejar el trabajo, así que siempre fingía entender las cosas y me disfrazaba, lo cual dificultaba mi entendimiento de las cosas que debía saber, retrasaba el manejo del trabajo, y le hacía imposible irse a la hermana Liu. Lo que hice fue muy perjudicial. Retrasaba nuestro trabajo y ni una vez me sentía culpable, todo el tiempo me preocupaba que la gente viera mi verdadera habilidad o que yo fuera mirada con desprecio. Fui completamente irracional.

Después, encontré un pasaje de práctica en la palabra de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Debes buscar la verdad para resolver cualquier problema que surja, sea el que sea, y bajo ningún concepto disfrazarte o poner una cara falsa para los demás. Tus defectos, carencias, fallos y actitudes corruptas… sé totalmente abierto acerca de todos ellos y compártelos. No te los guardes dentro. Aprender a abrirse es el primer paso para entrar en la vida y el primer obstáculo, el más difícil de superar. Una vez que lo has superado, es fácil entrar en la verdad. ¿Qué significa dar este paso? Significa que estás abriendo tu corazón y mostrando todo lo que tienes, bueno o malo, positivo o negativo; que te estás descubriendo ante los demás y ante Dios; que no le estás ocultando nada a Dios ni estás disimulando ni disfrazando nada, libre de mentiras y trampas, y que estás siendo igualmente sincero y honesto con otras personas. De esta manera, vives en la luz y no solo Dios te escrutará, sino que también otras personas podrán comprobar que actúas con principios y cierto grado de transparencia. No necesitas ningún método para proteger tu reputación, imagen y estatus, ni necesitas encubrir o disfrazar tus errores. No es necesario que hagas estos esfuerzos inútiles. Si puedes dejar de lado estas cosas, estarás muy relajado, vivirás sin estar encadenado y sin dolor y completamente en la luz. Aprender a abrirse cuando se comparte es el primer paso para entrar en la vida. Luego has de aprender a analizar tus pensamientos y actos para ver cuáles están equivocados y cuáles no agradan a Dios, y es preciso que los corrijas inmediatamente y los rectifiques. ¿Cuál es el propósito de rectificarlos? Es aceptar y asumir la verdad, al tiempo que rechazas las cosas en tu interior que le pertenecen a Satanás y las reemplazas con la verdad. Antes, hacías todo según tu carácter astuto, que es mendaz y engañoso; sentías que no podías lograr nada sin mentir. Ahora que entiendes la verdad y detestas la forma de hacer las cosas que tiene Satanás, ya no te comportas de ese modo, actúas con una mentalidad de honestidad, pureza y obediencia. Si no te guardas nada, si no te pones una careta, una impostura, una fachada, si te expones ante los hermanos y hermanas, si no ocultas tus ideas y pensamientos más íntimos, sino que permites que los demás vean tu actitud sincera, entonces la verdad echará raíces poco a poco en ti, florecerá y dará frutos, dará gradualmente resultados. Si tu corazón es cada vez más honesto y está cada vez más orientado hacia Dios, y si sabes proteger los intereses de la casa de Dios cuando cumples con tu deber, y tu conciencia se turba cuando no proteges estos intereses, entonces esto es una prueba de que la verdad ha tenido efecto en ti y se ha convertido en tu vida” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo quienes practican la verdad temen a Dios). Tras leer las palabras de Dios, entendí que si tienes defectos o un carácter corrupto, y siempre te disfrazas para crear una ilusión hacia los demás, es algo engañoso y decepcionante, y surgido de una naturaleza satánica. Si haces esto, jamás entrarás en la verdad. Yo debía ser sincera y abierta sobre mis lados buenos y malos, y debía ser honesta con otras personas y con Dios. De esta forma, mi corazón se volvería más y más honesto, podría vivir en la presencia de Dios, mis problemas y desvíos podrían revertise con el tiempo, y podría impedirme tomar el equivocado sendero en búsqueda de la fama y el estatus. Después de tomar el sendero de la práctica, fui abierta y hablé con la hermana Liu sobre mi estado. Inesperadamente, la hermana Liu me dijo, después de que yo fui sincera, que ella también se dio cuenta de que no había cumplido con sus responsabilidades. Por estar pensando sólo en comenzar su nuevo deber, no entregó el trabajo de manera apropiada. También dijo que se iría sólo hasta después de que yo aprendiera todo. Me sentí muy animada al escuchar esto. Experimenté cómo al ser abierta y mostrar a los demás tus defectos y debilidades, puedes recibir la ayuda y el apoyo de tus hermanos y hermanas, puedes colaborar con tus hermanas y hermanos en tus deberes, y lo más importante, puedes hacer las cosas con una actitud honesta y obediente. Esto es vivir en la presencia de Dios y ser responsable con la comisión de Dios, con lo que puedes ganar Su aprobación. Después de eso, le hablé con sinceridad a mi hermana sobre mi familiaridad con el trabajo, y ella me ayudó de una manera precisa, con lo que aprendí mucho. También entendí la razón por la cual era muy difícil para mí hacer mi deber, y era porque yo quería familiarizarme y dominar el trabajo, todo a la vez para probar que tenía la capacidad para hacerlo; lo cual me hizo perder la habilidad de priorizar tareas, y retrasé mi progreso. Después de lo ocurrido, categoricé y prioricé el trabajo para poder hacer las cosas de una forma precisa y organizada, y rápidamente me familiaricé con el trabajo. A través de esta experiencia, probé la dulzura de practicar la verdad y actuar con la palabra de Dios. También vi la importancia de tener las intenciones correctas y una actitud honesta en mi deber. Sólo de esta forma puedo obtener la guía y bendiciones de Dios. Después de eso, cuando encontraba problemas que no entendía, proactivamente buscaba con mis hermanos y hermanas para encontrar soluciones. Después de practicar así por un tiempo, pensé que mi deseo de reputación y estatus había disminuído, y que por mi práctica de ser abierta y una persona honesta, había alcanzado algo de entrada. Pero protno, desmentí mi opinión que tenía de mí.

Como un mes después, como ya no estaba en busca del trabajo, y debido a una reducción de personal cuando disminuyó el trabajo de video, mi líder arregló que yo continuara regando nuevos creyentes. Esto era muy vergonzoso, y no quería encontrarme a los hermanos y hermanas con los que solía regar a los nuevos creyentes. Yo quería mejor escaparme y predicar el evangelio, pero volver a mi deber de regar a los nuevos creyentes, estaba grabado en piedra. Me sentí como una pelota desinflada, agachando la cabeza, incapaz de animarme. En ese momento, una hermana cerca de mí que vio que mi estado no andaba bien, me envió un pasaje de la palabra de Dios sobre la obediencia, y dijo que quería charlar conmigo. De inmediato me puse en alerta: “¿Mi hermana vio que yo estaba en mal estado? ¿Me mirará con desdén cuando sepa que me sacaron del grupo de video? Si se entera de que yo fui negativa porque no quería perder mi imagen, ¿pensará que he creído en Dios por años sin obtener nada de las realidades de la verdad? ¿Pensará que yo fui alguien que no persiguió la verdad?”. Así que, cortésmente me defendí: “Ahora que hay menos trabajo de video, me transferirán tarde o temprano. La hermana Zhou también fue transferida de vuelta”. Mencioné a la hermana Zhou porque ella originalmente supervisaba el trabajo de riego, y si ella volvía, era normal que yo también volviera. Después de que mi hermana me escuchó, no preguntó nada más. Me dije a mí misma que en esta coyontura no podía ser débil. Tenía que ser fuerte y realizar mi deber activamente, para que todos pudieran ver que no me importaba ser transferida, y que podía someterme a ello. Hice lo mejor que pude por disfrazarme y fingir ser fuerte, pero en verdad me sentía miserable y deprimida. A veces recordaba cómo rechacé la ayuda de mi hermana, y me arrepentía: “Ella ofreció ayudarme amablemente, entonces, ¿por qué la rechacé por proteger mi imagen? ¿Por qué no pude simplemente ser abierta con ella?”.

Más tarde, un pasaje de la palabra de Dios que me envió una hermana, me dio algo de entendimiento en mi estado. Dios Todopoderoso dice: “Los seres humanos corruptos saben enmascararse bien. Hagan lo que hagan, o sea cual sea la corrupción que expresen, siempre se tienen que ocultar. Si algo sale mal o hacen algo malo, quieren culpar a los demás. Desean ser reconocidos por las cosas buenas y culpar a los demás por las cosas malas. ¿Acaso no se da mucho este fenómeno de enmascararse en la vida real? Demasiado. Equivocarse u ocultarse: ¿cuál de las dos cosas se relaciona con el carácter? Ocultarse es una cuestión de carácter, implica un carácter arrogante, maldad y traición, es despreciado por los demás y desdeñado por Dios. ¿Qué problema hay con ocultarse? De hecho, cuando te ocultas a ti mismo, todo el mundo entiende lo que está pasando, pero piensas que los demás no lo pueden ver e intentas por todos los medios discutir y justificarte a ti mismo para guardar las apariencias y hacer que todos piensen que no hiciste nada malo. ¿Acaso no es una tontería? ¿Qué piensan los demás de esto? ¿Cómo se sienten? Hastiados e indignados. Si tras cometer un error puedes tratarlo correctamente, y eres capaz de permitir que todo el mundo hable de él, lo debata, lo discierna y evalúe con libertad, si puedes exponerte al respecto y analizarlo, ¿cuál será la opinión de todo el mundo sobre ti? Dirán que eres una persona honesta, porque tu corazón está abierto a Dios. Podrán ver tu corazón mediante tus acciones y comportamientos. Pero si intentas disfrazarte o engañar a todo el mundo, la gente tendrá un mal concepto de ti y dirá que eres un necio y una persona poco prudente. Si no intentas fingir ni poner excusas, si admites tus errores, todos dirán que eres honesto y prudente. ¿Y qué te convierte en prudente? Todo el mundo comete errores. Todo el mundo tiene fallos y defectos. Y en realidad, todo el mundo tiene el mismo carácter corrupto. No te creas más noble, perfecto y bondadoso que los demás; eso es ser totalmente irracional. Una vez que tengas claro el carácter corrupto de la gente y la esencia y el verdadero rostro de la corrupción del hombre, no intentarás cubrir tus propios errores ni le apretarás las tuercas a los demás cuando cometan uno, sino que afrontarás ambas cosas correctamente. Solo entonces serás perspicaz y no harás tonterías, lo cual te convertirá en alguien prudente. Aquellos que no son prudentes son gente necia y siempre insisten en sus pequeños errores mientras entre bastidores son unos tramposos. Es repugnante. De hecho, lo que haces les resulta obvio al instante a otras personas, pero sigues actuando con total descaro. A los demás les parece la actuación de un payaso. ¿Acaso no es estúpido? Sí. La gente estúpida carece de sabiduría. No importa cuántos sermones oigan, siguen sin entender la verdad ni ver nada tal y como es realmente. Siempre están en su púlpito, pensando que son diferentes de todos los demás y son más respetables; esto es arrogancia y santurronería, es necedad” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Los principios que deben guiar el comportamiento de una persona). Yo era la necia revelada en las palabras de Dios, siempre actuando frente a todos como un payaso. Durante aquellos días, debido a mi transferencia, pensé que había perdido fama y estatus, y desarrollé malos entendidos y negatividad. Mi hermana quiso ayudarme, pero yo no fui abierta para buscar la verdad con ella, para resolver mis problemas y dificultades. En vez de eso, inmediatamente me puse en guardia. Sospechaba que ella habría visto que yo era negativa y desobediente, así que intenté averiguar cómo cubrir mis debilidades y suavizar las cosas para mí. ¡Era muy tramposa! Aunque engañé a mi hermana haciendo esto, y mi imagen y estatus fueron conservados, no pude tener su apoyo ni su ayuda. Mi estado negativo no pudo resolverse de manera oportuna, y viví en la oscuridad y el dolor. ¿No era una necedad? ¡Me lo hice a mí misma y merecía sufrir! En todos mis años de creer en Dios, mi carácter corrupto no había cambiado mucho, y siempre que mi imagen o estatus se veían involucradas, involuntariamente fingía y me disfrazaba. Nunca confiaba en mis hermanos y hermanas, y pasaba cada día en la oscuridad como una prisionera esclavizada para Satanás. Era miserable y débil y no podía escapar. Estaba en un estado deplorable. Oré a Dios una y otra vez: “Dios, siempre me disfrazo para ser admirada, y vivo en la desdicha. Por favor, ayúdame y guíame para poder entender y odiarme a mí misma y sinceramente arrepentirme y cambiar”.

Un día, leí un pasaje de la palabra de Dios exponiendo a los anticristos. Dios Todopoderoso dice: “Independientemente del contexto, sea cual sea el deber que cumplan, el anticristo tratará de dar la impresión de que no es débil, de que siempre es fuerte, que está lleno de confianza, nunca es negativo. Jamás revelan su verdadera estatura o su auténtica actitud hacia Dios. En realidad, en el fondo de su corazón, ¿de verdad creen que no hay nada que no puedan hacer? ¿De verdad piensan que no tienen debilidad, negatividad ni brotes de corrupción? Por supuesto que no. Se les da bien fingir, son expertos en ocultar cosas. Les gusta mostrar a la gente su lado fuerte y honorable, no quieren que perciban su lado débil y verdadero. Su propósito es obvio, sencillamente quieren mantener su imagen, proteger el lugar que ocupan en el corazón de las personas. Piensan que si se abren a los demás sobre su propia negatividad y debilidad, si revelan su lado rebelde y corrupto, esto supondrá un daño grave para su estatus y reputación, causará más problemas de los necesarios. Así que prefieren mantener su debilidad, rebeldía y negatividad estrictamente para sí mismos. Y si llega un día en el que todo el mundo percibe su lado débil y rebelde, cuando vean que son corruptos y que no han cambiado en absoluto, seguirán fingiendo. Consideran que si admiten que tienen un carácter corrupto, que son personas normales, pequeñas e insignificantes, perderán entonces su lugar en el corazón de los demás, la veneración y adoración de todos, y así habrán fracasado por completo. Por eso, pase lo que pase, simplemente no se abrirán a la gente. En ningún caso entregarán a nadie su poder y su estatus. En cambio, se esfuerzan al máximo por competir y nunca se darán por vencidos. […] Nunca revelan sus debilidades a los hermanos y hermanas ni reconocen sus defectos y fallos; por el contrario, hacen lo imposible por disimularlos. La gente les pregunta: ‘Hace muchísimos años que crees en Dios; ¿has dudado de Él alguna vez?’. Responden: ‘No’. Les preguntan: ‘Llevas creyendo en Dios todos estos años, has renunciado a muchísimas cosas y te has esforzado muchísimo; ¿te has lamentado alguna vez?’. Responden: ‘No’. ‘Cuando estabas enfermo y abatido ¿extrañaste tu hogar?’. Y contestan: ‘En ningún momento’. Puedes ver así que los anticristos se presentan como personas decididas, tenaces y capaces de abandonarse y gastarse, como alguien que sencillamente no tiene defectos ni fallos o problemas. Si alguien señala su corrupción y sus debilidades, los trata igual que a un hermano o hermana normal, y se sincera en comunión con ellos, ¿cómo abordan el asunto? Hacen lo imposible por defenderse y justificarse, demuestran que tienen la razón y en última instancia hacen que la gente vea que no tienen problemas, que siguen siendo las personas espirituales perfectas que la gente cree que son. ¿No es todo apariencia? Quien se crea perfecto y omnipotente solo está fingiendo. ¿Por qué afirmo que solo está fingiendo? ¿Por qué los meto a todos en el mismo saco? ¿Creéis que hay alguien perfecto? ¿Hay alguien omnipotente? ¿Qué significa ‘omnipotente’? ¿Significa ‘todopoderoso’? ¿Hay alguien en el mundo universo que sea todopoderoso? (No). En absoluto. Únicamente Dios es omnipotente, y solamente Él es todopoderoso. Entonces, ¿qué son las personas que afirman ser omnipotentes y todopoderosas? Son demonios, el arcángel y los anticristos entre los hombres. Los anticristos fingen ser omnipotentes, perfectos” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (X)). Después de leer la palabra de Dios, me sentí muy angustiada. Para mantener su posición e imagen entre las personas, los anticristos usan el disfraz y la falsedad para engañar y desorientar a los demás, y aparentan ser perfectos y personas espirituales que jamás tienen debilidades ni muestran corrupción. Hacen esto para ocupar una posición entre las personas y hacen que ellas los admiren. Miré mi comportamiento y vi que era igual al de un anticristo. Siempre fingía y disimulaba cuando hablaba y actuaba. Cuando hacía un video, no era abierta para averiguar sobre mis dudas y dificultades, y prefería retrasar el trabajo para mantener mi estatus e imagen. Cuando fui transferida, temí que mi hermana descubriera que me habían removido por tener habilidades mediocres, así que inventé una excusa para ocultar mi estado negativo, y di a entender que fui transferida porque necesitaban que hiciera trabajo de riego. Mi método era despreciable y malvado. También reflexioné en que muchas veces, cuando tenía dificultades o estados negativos, rara vez me abría, por temor a ser mirada con desdén; y aún si lo hacía, sólo era de forma superficial. La mayor parte del tiempo, sólo hablaba sobre mi práctica positiva para que la gente pensara que yo tenía estatura y podía practicar la verdad una vez que la entendía. Trabajé muy duro para manejar mi propia imagen y estatus, todo lo que decía y hacía, era disfrazarme y fingir. Cuando enfrentaba fallas y contratiempos, tenía que mostrar una estatura mayor que los demás, para hacer que me admiraran. Pensé en los anticristos que fueron expulsados. Eran muchos de ellos quienes a menudo hablaban palabrerías de doctrinas, gritaban eslogans, y se disfrazaban como devotos buscadores de la verdad, como si no hubieran sido corrompidos por Satanás. Aunque fueron admirados y venerados por un tiempo, al final, debido a su naturaleza de antipatía y desprecio por la verdad y de hacer mucho mal, fueron expuestos y expulsados por Dios. Dios no tolera la ofensa a Su carácter. Dios condena a esos hipócritas, y no salva a tales personas en absoluto. Si yo me rehusaba a seguir la verdad, y siempre fingía basada en mi carácter satánico, no sólo era un asunto de arruinar mi vida. ¡Sería condenarme y ser expulsada por Dios! En ese momento entendí que mi estado era muy peligroso. Yo ya no quería seguir siendo hipócrita. Sólo quería arrepentirme y cambiar.

En los días que siguieron, busqué a consciencia partes de la palabra de Dios relacionadas con perseguir la reputación y el estatus y ser una persona honesta. Un pasaje que encontré, decía: “Pase lo que pase, si quieres no mentir, si quieres ser alguien honesto, entonces debes dejar de lado tu propio orgullo y vanidad. Si no entiendes algo, dilo; si algo no te queda claro, dilo. No tengas miedo de que la gente te subestime o te mire por encima del hombro. Si siempre hablas desde el corazón y eres auténtico, en tu corazón habrá alegría, paz y libertad, y ya no estarás controlado por tu propia vanidad y orgullo. Una actitud honesta significa que, independientemente de con quién estés interactuando, eres capaz de expresar lo que hay en tu corazón, eres capaz de poner al descubierto tu corazón y no fingir nunca cuando no entiendes algo. ¿Y qué deberías hacer si hay momentos en los que la gente te desprecia y dice que eres estúpido, porque todo lo que dices es auténtico? Di: ‘Aunque todos digáis que soy estúpido, voy a ser honesto, no astuto, voy a hablar con la verdad. Y aunque no soy nada ante Dios, no voy a mentir ni a fingir ni a ser falso’. Cuando hables así, te mantendrás en paz y firme en tu corazón. Ser honesto requiere dejar de lado la vanidad y el orgullo, no tener miedo a ser ridiculizado o despreciado por los demás porque tus palabras son auténticas y las dices de corazón; significa no discutir o tratar de justificarte cuando la gente te trata como un idiota. Si puedes practicar la verdad de esta manera, podrás convertirte en alguien honesto” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se es honesto se puede vivir con auténtica semejanza humana). La palabra de Dios me dio un sendero de práctica. No importa la corrupción o debilidad que tengamos, o si hay cosas que no entendemos, y no importa lo que los otros piensen, tan solo con abrirnos, buscar la verdad y proponernos ser una persona honesta, podremos gradualmanet escapar del cautiverio y control de nuestro carácter corrupto, y vivir con libertad y alivio. Me juré a mí misma que estaba lista para practicar de acuerdo con la palabra de Dios y perseguir ser alguien que simplemente puede ser abierta. Después de volver al riego de los nuevos creyentes, ya no quise disfrazarme como solía hacerlo. En las reuniones fui abierta con mis hermanos y hermanas sobre mi estado real durante ese periodo. Aunque expuse el horrible hecho de cómo mantuve mi imagen y estatus ante todos, al menos supieron sobre mi verdadero estado. Al hacer esto fue como si me quitaran una pesada carga del corazón, y sentí una gran sensación de paz y alivio. Además, mis hermanos y hermanas no me miraban con desdén, y fueron capaces de aprender algunas lecciones de mi experiencia. Las enseñanzas da mi líder me ayudaron y apoyaron después de aprender sobre mi estado, lo cual me dio algo de conciencia sobre los peligros y consecuencias de mi búsqueda de fama y estatus.

A través de esta experiencia, entendí que ser abierta no es sólo un comportamiento hacia el exterior, es practicar la verdad sinceramente, y representa una actitud de verdadero arrepentimiento ante Dios. Es el sendero práctico para buscar el camino de la luz. Sólo siendo una persona honesta y practicando la verdad, el camino podrá volverse más amplio y luminoso.

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