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19. Despertar espiritual de los “ángeles blancos” (Parte 1)

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(Dinero, fama y fortuna)

Miaoxiao

Introducción

Soy una médico tratante en obstetricia y ginecología. Gasté la mayor parte de mi vida en un vacío sobrecargado de trabajo. Me rompí la cabeza para buscar estatus, fama y fortuna y no tenía escrúpulos en mis esfuerzos para ganar dinero, corriendo apresuradamente durante varias décadas. Incluso traicioné a mi propia conciencia y personalidad y perdí mi humanidad y racionalidad, viviendo sin ningún sentido. Hasta que un día cuando leí la palabra de Dios Todopoderoso y vi la verdad de que yo había sido corrompido por Satanás tuve gradualmente un despertar espiritual…

El anhelo de un pilar fuerte

Yo nací en la ciudad de X. Mi padre era un delegado veterano, honesto y leal, sin ningún poder real en su lugar de trabajo, y mi madre no trabajaba. En 1972, cuando me gradué del instituto, hice exámenes universales y después de muchas selecciones, fui asignada a un gran hospital en la ciudad de X para preparación y estudios. Allí descubrí que las oportunidades de ascenso no se determinan por la ética y la habilidad médica de uno, sino que dependen de los contactos y el dinero que uno tenga. Una y otra vez veía a personas a mi alrededor obtener beneficios materiales a través de sus contactos y por muy bien que yo trabajara, como no tenía dinero ni contactos, no me ocurría nada bueno y siempre era discriminada por otros. En ese punto, yo no me sentía de buen humor y pensaba que si pudiera tener un pilar sólido, sería mucho mejor y yo sería capaz de mejorar notablemente mi situación.

La fama y la fortuna que un “padrino entre bambalinas” me trajo

En una ocasión, oí sin querer a mi padre mencionar a mi madre que su amigo había pasado a ser teniente de alcalde en nuestra ciudad. De repente mis ojos se iluminaron. ¡Era una oportunidad que no se podía perder y que no ocurriría de nuevo! Pregunté apresuradamente a mi padre sobre la situación de su familia, pensando: Mi familia también tenía un “padrino entre bambalinas” después de todo. Solapadamente establecí mis aspiraciones de que debía lograr mi objetivo a través de este contacto. Así que recomendé a mi decano al teniente de alcalde y estuve enviando pequeños regalos a mi decano. Después, el decano me dio luz verde y organizó muchas oportunidades para que yo mostrara mis talentos. Después de toda clase de exámenes y evaluaciones, me convertí en una doctora en obstetricia y ginecología con una rica experiencia clínica y cierta reputación. De esta forma, durante varios años consecutivos, obtuve el premio al mérito de la ciudad y el título honorífico de miembro destacado del equipo médico y di conferencias en las clases del personal técnico de muchos hospitales. Esto satisfacía completanente mi vanidad.

“Lavado de cerebro” por las trampas corporativas

En el pasado, yo pensaba a menudo que el hospital era un lugar para salvar vidas y ayudar a los heridos y que la profesión de doctor era sagrada. Las personas llamaban a los doctores “ángeles blancos”. Pero cuando me convertí realmente en doctora, una vez que tuve algún entendimiento de la historia real de los hospitales, supe que este no era el caso en realidad. Hay luchas internas entre los doctores. Es un caso de si tú peleas yo lucharé. Son todos tigres sonrientes —amables por fuera, pero crueles por dentro, atacándose y excluyéndose entre sí en privado. La administración hospitalaria presenta farmacéuticos a los hospitales con ánimo de lucro. Además, la administración del hospital saca tajada de ellos; incluso el Ministro de Salud y los ministros de otras industrias envían a los hospitales a personas que venden medicamentos y la administración del hospital nos pide que prescribamos aquellos de los que se puede sacar la mayor tajada. La cosa más detestable es que invitan realmente a estafadores corporativos (personas que no entienden de medicina) a darnos conferencias al equipo médico. Ellos nos enseñaban a recibir y despedir a las personas con sonrisas, a ganarnos engañosamente la confianza de los pacientes y a encontrar formas y medios para conseguir el dinero de los pacientes. También nos pedían cosas que ponían en peligro nuestra integridad, como: inventar una enfermedad donde no hay ninguna; tratar una enfermedad pequeña como una grande; usar sólo la mitad de la dosis para las inyecciones (pero cargar de acuerdo con una dosis completa), porque de esta manera, la enfermedad del paciente se reducirá, pero no mejorará con tanta rapidez y una vez que el paciente se haya gastado casi todo su dinero, se puede usar la dosificación que debería darse y al hacerlo, podemos cobrar un tratamiento más alto y otros honorarios. En resumen, nos decían que debemos robar todo el dinero del paciente y que eso cuenta como estar cualificado. El coste de los honorarios de un día para estas trampas corporativas era tanto como decenas de miles de yuan y el decano incluso hacía referencia a estas teorías absurdas de mentirosos como secretos industriales.

Yo fui asimilada

Tras oír esta teoría, me sentí muy enojada en ese momento: los pacientes que tienen una enfermedad ya están sufriendo mucho. Si además los “extorsionamos”, ¿qué les ocurrirá entonces? Yo no quiero unirme a ellos en sus hechos malvados al hacer tales cosas inadmisibles. Pero más adelante vi a colegas comiendo alimentos de lujo y vistiendo ropa de lujo, que habían comprado coches y construido edificios y que estaban viviendo un estilo de vida de alta calidad. Miré de nuevo mi exiguo salario mensual, con el que tenía justo lo suficiente para cubrir el coste de la vida y me sentí de alguna forma trastornada en mi interior. Esto junto con que los colegas venían a verme personalmente para mostrarme la forma de enriquecer el patrimonio de mi familia distorsionó gradualmente mi perspectiva sobre la vida y no pude evitar unirme a las filas de los que “extorsionaban” a los pacientes. Desde entonces, yo, como otros doctores, prescribía largas recetas y prescribía medicamentos aleatoriamente. Al principio, aún tenía algún sentido de la conciencia, pero frente a los inmensos beneficios monetarios, la poca compasión que sentía desapareció toda. Gradualmente, me volví cada vez más fraudulenta y aprendí cómo medir a las personas, consiguiendo inmensos beneficios para el hospital y llenándome también los bolsillos. Gané dinero para el placer y el disfrute. En ese momento, cambié de doctora meticulosa a despiadada “ejecutora”.

Además de hacer dinero fraudulento del hospital, también extendí mi alcance a fuera del mismo. Desde 1996, pasaba mi tiempo libre visitando hospitales del municipio viendo pacientes e incluso robé equipamiento médico de los hospitales para llevar a cabo operaciones fuera, como otros doctores. Además, también abusé de mi posición para prescribir más medicamentos y llevármelos para venderlos fuera cuando practicaba la medicina. De esta forma, yo estaba muy ocupada yendo de un lado a otro para ganar dinero. Mis ingresos de fuera del hospital eran de tres a cuatro veces mi salario normal. Fui controlada por los intereses durante siete años. Hasta que no me sobrevino el SARS en 2003 no dejé finalmente el trabajo externo.

¿Equivale el dinero a felicidad?

Al no visitar ya a pacientes fuera, mi tiempo libre aumentó. Cuando llegaba la tranquilidad de la noche, yo me preguntaba frecuentemente: ¿Qué me han traído realmente tantos años de ir de un lado a otro? Yo siempre solía pensar que al tener dinero, mi familia estaría feliz y segura, pero este no era el caso en absoluto. Recordé mi vida hasta ese momento, mi marido vio que yo podía ganar dinero y no había trabajado durante casi treinta años; él pasaba días enteros apostando en salas de mahjong y también tuvo una aventura. Él volvía a casa habitualmente a las tres o las cuatro de la madrugada y yo me enojaba tanto que reñía con él todo el día e incluso llegábamos a las manos. Después de discutir, las lágrimas bañaban mis mejillas. Mi hija vio que yo podía ganar dinero y, desde una edad temprana, se acostumbró a comer bien, vestir ropa de diseñadores y usar cosméticos de lujo. Desde joven, nunca se preocupó por las demás personas. Cuando ella se casó, yo le compré un apartamento y más adelante ella deseaba un apartamento con ascensor y no le gustaba el coche que conducía y quería sustituirlo por uno nuevo… Mi hija y mi yerno deseaban más y más. Cuando yo no podía satisfacer sus exigencias, ellos me maldecían a mis espaldas… ¿Es esta realmente la vida que yo quiero? ¿Qué me ha traído realmente el dinero? ¿Felicidad? ¿Seguridad? ¿Felicidad familiar? ¡Ninguna de estas cosas! Y todos estos años yo he hecho tantas cosas imperdonables y siempre había un sentimiento de temor en mi corazón, miedo de que ocurriera un incidente medico un día. Estas presiones invisibles no me dejaban respirar.

No sé cuántas veces he susurrado: Oh Cielo, ¿cuál es el sentido de que la gente viva? ¿Cuál es el significado de la vida? Sin duda no puedo ser una máquina de hacer dinero. El dinero sólo podría traer felicidad momentánea, pero no podría traerme felicidad real. Sólo me trajo vacío del alma, una conciencia culpable, humanidad degenerada y discordia en la familia. Yo estaba viviendo de una manera particularmente dolorosa e inútil, pero era incapaz de librarme de mis deseos interminables e incluso menos capaz de librarme de las leyes de supervivencia de esta sociedad malvada. Yo no sabía qué dirección tomaría ni durante cuánto tiempo podría sostenerme. Me sentía particularmente sola y siempre había un sentido de pérdida sin precedentes en mi corazón. No sé cuántas veces quise encontrar un lugar donde no hubiera nadie más para llorar…

El evangelio de Dios llega y mi alma se despierta

No sé cuándo empezó mi hija a creer en Dios, pero un día ella dejó una copia de un libro, “El rollo abierto por el Corder” en mi casa. Yo lo recogí, lo hojeé y de repente vi un pasaje: “Hay un enorme secreto en tu corazón. Nunca has sabido que está allí, porque has estado viviendo en un mundo sin una luz que ilumine la estancia. Tu corazón y tu espíritu han sido robados por el maligno. Tus ojos están cubiertos por la oscuridad; no puedes ver el sol en el cielo, ni las estrellas titilando en la noche. Tus oídos están obstruidos por palabras engañosas y eres sordo a la voz estruendosa de Jehová, y al sonido de las aguas que fluyen desde el trono. Has perdido todo lo que te pertenecía y todo lo que el Todopoderoso te había concedido. Has entrado en un mar infinito de amargura, sin tener fuerzas para ser rescatado, sin esperanzas de supervivencia, abandonado únicamente para luchar y para estar en ajetreos de aquí para allá… A partir de ese momento, estás condenado a verte aquejado por el maligno, mantenido alejado de las bendiciones del Todopoderoso, fuera del alcance de las provisiones del Todopoderoso, y te has embarcado en un camino sin retorno. Un millón de llamadas difícilmente pueden despertar tu corazón y tu espíritu. Duermes profundamente en las manos del maligno, quien te ha atraído engañosamente a un reino ilimitado, sin dirección, sin señales en la vía. De allí en adelante, has perdido tu pureza original, tu inocencia, y comenzaste a esconderte del cuidado del Todopoderoso. El maligno maneja tu corazón en todos tus asuntos y se convierte en tu vida. Ya no le temes, ya no lo evitas, ya no dudas de él. En vez de eso, lo tratas como al Dios en tu corazón. Comienzas a consagrarlo, a adorarlo, a ser inseparable como su sombra”.

Todopoderoso tiene piedad de esta gente que sufre profundamente. Al mismo tiempo, Él está harto de esa gente que no tiene conciencia, porque Él tiene que esperar demasiado tiempo la respuesta de los humanos. Él desea buscar, encontrar tu corazón y tu espíritu. Él quiere darte alimento y agua y despertarte, para que ya no tengas sed, ya no tengas hambre. Cuando estés cansado y comiences a sentir la desolación de este mundo, no te sientas perplejo, no llores. Dios Todopoderoso, el Velador, acogerá tu llegada en cualquier momento. Él está velando a tu lado, esperando a que regreses, Él está esperando ese día cuando recobres tu memoria de repente, que te hagas consciente del hecho de que tu procedes de Dios, y que de alguna manera y en algún lugar, una vez te habías perdido, cayendo inconsciente al borde del camino y luego sin saberlo, haber tenido un padre. Luego tomas conciencia de que el Todopoderoso ha estado allí vigilando, esperando todo el tiempo tu regreso. Él anhela amargamente, esperando una respuesta que nunca llega. Su vigilancia no tiene precio y es por el corazón y el espíritu de los seres humanos. Tal vez esta vigilancia sea indefinida, y quizá esta vigilancia ya esté llegando a su fin. Pero tú debes saber exactamente dónde están tu corazón y tu espíritu en este instante” (de ‘El suspiro del Todopoderoso’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Estas palabras hablaban del dolor en mi corazón y estaban llenas del toque de trompeta de Dios para mí. Estas cálidas palabras consolaron a mi corazón y me hicieron sentir como si yo hubiera encontrado un padre que se había perdido durante muchos años. Me conmoví hasta llorar. Pensé en esta vida de lucha por fama y fortuna por cualquier medio y de destrucción de mi propia conciencia para ganar dinero. Pero cuando conseguí estas cosas, mi alma estaba vacía y lastimada, triste y desamparada. Yo también había tomado muchísimos riesgos para ganar dinero y mi conciencia se había ido en mi lucha por obtener beneficios. Yo vivía cada vez con más dolor y me encontraba a menudo bajo una elevada presión mental, lo que resultaba en insomnio frecuente por la noche. Los muchos años de trabajo duro no habían traído felicidad, sino que se habían cambiado por una familia rota y la desconfianza de los amados… En este momento, sosteniendo el libro en mis manos, rememorando las escenas de aflicción que yo había sentido en este mundo, las lágrimas fluyeron sin control… En ese momento, recordé de repente que mi hija dejó este libro, la llamé apresuradamente y le pedí que viniera a hablar conmigo. Mi hija volvió y vio el libro en mis manos y mis ojos rojos, parecía como si ella supiera lo que yo estaba pensando y ella dijo: “Mamá, sé que estás pasando mucho dolor. Puedo entender cómo te sientes ahora. Cree en Dios. Sólo Dios puede poner remedio a todo tu dolor. Yo también acabo de empezar a creer en Dios. Yo pretendía originalmente leer la palabra de Dios, entender algunas verdades y hablar después contigo, pero como tú viste las palabras de Dios hoy, este es el tiempo que Dios ha preparado para nosotras…”. Mi hija compartió entonces conmigo la obra de los últimos días de Dios. A través de lo que me habló mi hija, supe que Dios vino en los últimos días para declarar verdades para salvar a las personas, es decir, para cambiar el carácter corrupto de las personas, para salvar completamente a las personas de las aflicciones de Satanás y dejar que ellas vivan bajo el cuidado y la protección de Dios… Al rememorar este período de tiempo en que mi hija no me había pedido dinero y por el contrario, era más considerada y cuidadosa conmigo, yo vi que sólo Dios pudo hacer que ella cambiara de esta manera, yo estaba segura de que esta era la voz del Dios verdadero y acepté felizmente la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso.