Decís que debemos aceptar la obra del juicio de Dios de los últimos días, dado que solo entonces nuestro carácter satánico sería purificado y transformado, y que solo así entraremos en el reino de Dios. Entonces, como el Señor lo exige, somos humildes y tolerantes, amamos a nuestros enemigos, cargamos con nuestra cruz, disciplinamos nuestro cuerpo, abandonamos las cosas mundanas, obramos y predicamos por el Señor, etc. ¿No son todos estos cambios que han tenido lugar en nosotros? ¿Estáis diciendo que esto no es suficiente para que podamos entrar en el reino celestial? Pienso que, siempre que sigamos esforzándonos de esta manera, nos haremos santos y entraremos en el reino celestial.

1 Mar 2021

Versículos bíblicos como referencia:

“No todo el que me dijo: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que siga la voluntad de Mi Padre que está en los cielos.* Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23).

“Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

Las palabras relevantes de Dios:

La mayoría de las personas ponen un énfasis especial en su comportamiento dentro de su fe en Dios y, como resultado, se producen ciertos cambios en su comportamiento. Después de empezar a creer en Dios, dejan de fumar y beber y ya no riñen con los demás, pues prefieren aguantar incluso si eso significa sufrir una pérdida. Experimentan algunos cambios de comportamiento. Algunas personas, después de llegar a creer en Dios, se centran en comer y beber Sus palabras, llegan a entender algunas verdades, experimentan la obra del Espíritu Santo y sienten un gran disfrute en su corazón, y por lo tanto están dispuestas a entregarse para Dios e incluso son capaces de renunciar a cualquier cosa y sufrir cualquier dificultad. Pero, si después de creer en Dios durante varios años, las personas sistemáticamente no persiguen la verdad, entonces, dado que no ha habido ningún cambio en su carácter-vida, inevitablemente continúan cometiendo los mismos errores. No solo no logran desechar su carácter satánico, sino que este se vuelve aún peor. Confían en su antigüedad para competir por el poder y el provecho, codician el dinero de la iglesia y se vuelven envidiosas cada vez que ven a alguien más aprovechándose de la casa de Dios, con la única esperanza de asegurarse mayores beneficios para sí mismas; se convierten en parásitos y alimañas dentro de la casa de Dios. Como resultado, algunas se convierten en falsos líderes y anticristos, y son reveladas y descartadas. ¿Y qué demuestran estos hechos? Los meros cambios de comportamiento son insostenibles; si no hay un cambio en el carácter-vida de las personas, tarde o temprano se mostrarán tal como son. Esto se debe a que los cambios de comportamiento tienen su origen en el fervor y, además de esto, el Espíritu Santo está haciendo alguna obra en este momento, por lo que a las personas les resulta extremadamente fácil ser fervientes o exhibir algo de bondad por un corto tiempo. Como dicen los no creyentes: “Hacer una buena obra es fácil; lo difícil es llevar toda una vida de buenas obras”. ¿Por qué las personas son incapaces de hacer cosas buenas durante toda su vida? Porque, por naturaleza, son perversas, egoístas y corruptas. El comportamiento de una persona está dirigido por su naturaleza; cualquiera que sea la naturaleza de esa persona, esas son sus revelaciones naturales y solo lo que revela naturalmente representa su naturaleza. La simulación no puede durar. Cuando Dios obra para salvar al hombre, no lo hace para adornarlo con un buen comportamiento; el propósito de la obra de Dios es transformar el carácter de las personas, cambiarlas hasta los huesos y convertirlas en personas nuevas. El juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios sobre el hombre sirven todos para cambiar su carácter de modo que pueda lograr la sumisión y la lealtad a Dios y llegue a adorarlo de verdad. Este es el resultado que Dios quiere lograr en Su obra, y también es el objetivo de la obra de Dios. Comportarse bien no es lo mismo que someterse a Él, y mucho menos equivale a ser compatible con Cristo. Los cambios de conducta se basan en la doctrina y nacen del fervor; no se basan en el verdadero conocimiento de Dios ni en la verdad, y menos aún se apoyan en la guía del Espíritu Santo. Aunque hay ocasiones en las que las personas son esclarecidas o guiadas en cierto modo por el Espíritu Santo, esto no es una revelación de su vida. No han entrado todavía en las realidades-verdad y su carácter-vida no ha cambiado en absoluto. Por muy buena que sea la conducta de una persona, no demuestra que se someta a Dios ni que ponga en práctica la verdad. Los cambios en la conducta no representan un cambio en el carácter-vida y no pueden considerarse revelaciones de vida.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Puede que una persona haya participado en muchos buenos comportamientos desde que comenzó a creer en Dios, pero todavía no es capaz de ver claramente muchas cosas y mucho menos de lograr entender la verdad. Sin embargo, debido a esa gran cantidad de buenos comportamientos, siente que ya practica la verdad, que ya se ha sometido a Dios y que ya ha satisfecho Sus intenciones. Cuando no te ocurre nada, puedes hacer lo que te digan y haces tu deber sin vacilar y sin ninguna actitud desafiante. Cuando te dicen que prediques el evangelio, no te quejas y puedes aguantar esta dificultad, y cuando te dicen que corras de aquí para allá y trabajes o hagas cierta tarea, lo haces. Debido a esto, sientes que eres alguien que se somete a Dios y que realmente persigue la verdad. Aun así, si te someten a un examen serio y te preguntan: “¿Eres una persona honesta? ¿Te sometes verdaderamente a Dios? ¿Has transformado el carácter?”, si todo el mundo debe hacer frente a la comparación con la verdad de las palabras de Dios, puede decirse que nadie está a la altura ni sería capaz de actuar según los principios-verdad. Por tanto, toda la humanidad corrupta debería reflexionar sobre sí misma, sobre el carácter según el cual vive y sobre las filosofías, la lógica, las herejías y las falacias de Satanás que forman la base para todos sus actos y todas sus acciones. Debe reflexionar sobre la causa principal por la que revela sus actitudes corruptas, cuál es la esencia de que actúe según le plazca y de qué y para quién vive. Si estos aspectos se comparan con la verdad, entonces todo el mundo será condenado. ¿Cuál es la razón? Que la humanidad está profundamente corrompida. Las personas no entienden la verdad y todas viven según su carácter corrupto. No se conocen a sí mismas en lo más mínimo, siempre creen en Dios en función de sus propias nociones y figuraciones, realizan sus deberes de acuerdo con sus preferencias y estilos, y siguen teorías religiosas en su manera de servir a Dios. Aún más, todavía piensan que están llenas de confianza y que sus acciones son muy razonables, y acaban sintiendo que han ganado mucho. Sin darse cuenta, llegan a pensar que ya actúan de acuerdo con las intenciones de Dios y las han satisfecho completamente, y que ya han cumplido los requisitos de Dios y siguen Su voluntad. Si te sientes así, o si consideras que has obtenido algunas ganancias en tus diversos años de fe en Dios, entonces, con más razón aún, debes regresar ante Dios para examinarte cuidadosamente. Deberías observar tu trayectoria durante estos años de fe en Dios y ver si tus actos y obras son conformes a los principios-verdad, así como cuáles de tus manifestaciones se oponen a Dios, cuáles son de sumisión a Él, cuáles cumplen Sus requisitos, cuáles son las de dar testimonio de Dios y en qué áreas estás en deuda con Él. Deberías tener claras todas estas cosas; solo entonces se puede considerar que tienes autoconciencia.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo conociendo las propias opiniones equivocadas puede uno transformarse realmente

Un pecador como tú, que acaba de ser redimido y que no ha experimentado el cambio ni el perfeccionamiento por parte de Dios, ¿puedes estar de acuerdo con las intenciones de Dios? Para ti, que aún eres tu antiguo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no tengas pecado ni inmundicia. ¿Cómo puedes ser santificado si no has experimentado el cambio? En tu interior, estás lleno de inmundicia y eres egoísta y vulgar, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡en tus sueños! Te has saltado un paso en tu fe en Dios; simplemente has sido redimido, pero no has experimentado el cambio. Para que estés de acuerdo con las intenciones de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; de lo contrario, solo has sido redimido y no es posible que seas santificado. En tal caso, no eres apto para disfrutar de las maravillosas bendiciones junto a Dios, porque te has quedado un paso atrás en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento de este. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de recibir directamente la herencia de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de los apelativos y la identidad

Aunque Jesús vino entre los hombres e hizo mucha obra, solo completó la obra de redimir a toda la humanidad y sirvió como ofrenda por el pecado del hombre; no lo despojó de la totalidad de sus actitudes corruptas. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no solo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para despojar completamente al hombre de sus actitudes corrompidas por Satanás. Y así, una vez que el hombre fue perdonado por sus pecados, Dios volvió a la carne para guiar a este a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado a la especie humana a un reino más elevado. Todos los que se someten a Su dominio disfrutarán de una verdad superior y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz y obtendrán la verdad, el camino y la vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio

Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que se resiste a Dios. Por tanto, cuando se redimió al hombre, no se trataba más que de un caso de redención. Es decir, se compró al hombre a un alto precio, pero la naturaleza venenosa en su interior no se eliminó. El hombre que es tan inmundo debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Solo así, el hombre puede ser digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra actual se realiza con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; es para que el hombre deseche su corrupción y sea purificado por medio del juicio y el castigo de la palabra, así como del refinamiento. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es también la obra de conquista, así como la segunda etapa en la obra de salvación. Es por medio del juicio y el castigo por la palabra como el hombre llega a ser ganado por Dios, y es por medio del refinamiento, el juicio y el desenmascaramiento por la palabra que todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas personales dentro del corazón del hombre se revelan completamente. Aunque el hombre haya sido redimido y perdonado de sus pecados, esto solo puede considerarse como que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, el hombre vive en la carne sin liberarse del pecado y solo puede continuar pecando, revelando sin cesar sus actitudes corruptas satánicas. Esta es la vida que lleva el hombre, un ciclo sin fin de pecar y ser perdonado. La mayor parte de las personas peca de día y confiesa de noche. Y por tanto, aunque la ofrenda por el pecado siempre es efectiva para el hombre, no puede salvarlo del pecado. Solo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo actitudes corruptas. […] No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados y no tiene forma de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Solo se puede lograr este resultado por medio del juicio de la palabra. Solo así puede el hombre ser transformado gradualmente a partir de ese momento.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (4)

Yo determino el destino de cada persona, no con base en su edad, antigüedad o cantidad de sufrimiento, mucho menos según la lástima que provoque, sino con base en si posee la verdad. No hay otra opción que esta. Debéis entender que todos aquellos que no siguen la voluntad de Dios serán castigados sin excepción. Esto es algo que nadie puede cambiar. Por lo tanto, todos aquellos que son castigados reciben castigo por la justicia de Dios y como retribución por sus numerosas acciones malvadas.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prepara suficientes buenas obras para tu destino

Podríais pensar que, habiendo sido un seguidor durante tantos años, habéis dedicado vuestro trabajo duro pasara lo que pasara, y que en cualquier caso podéis ser mano de obra y conseguir una fuente de sustento en la casa de Dios. Yo diría que la mayoría de vosotros piensa de esta forma, pues siempre habéis buscado el principio de cómo sacar provecho de las cosas y que no se aprovechen de vosotros. Por tanto, os digo con toda seriedad: no me importa si has trabajado muy duro y has hecho grandes contribuciones, si tienes grandes cualificaciones, si me sigues de cerca, si tienes un gran renombre o si tu actitud ha mejorado; mientras no hayas actuado de acuerdo con Mis exigencias, nunca podrás ganar Mi aprobación. Más os vale actuar cuanto antes para deshaceros de todas esas ideas y planes vuestros, y tomaros en serio Mis requisitos. De lo contrario, convertiré a todos en cenizas, con lo cual pondré fin a Mi obra; como mucho, Mis años de trabajo y sufrimiento quedarán en nada, pues no puedo llevar a Mi reino a Mis enemigos y a esas personas que apestan a maldad y tienen la misma vieja semejanza satánica ni puedo llevarlos a la próxima era.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las transgresiones conducirán al hombre al infierno

Deja un comentario