Dios castiga con los desastres a quienes se niegan a aceptar a Dios Todopoderoso
Las palabras relevantes de Dios: Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más...
¡Damos la bienvenida a todos los buscadores que anhelan la aparición de Dios!
Versículos bíblicos como referencia:
“No todo el que me dijo: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que siga la voluntad de Mi Padre que está en los cielos.* Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23).
“En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).
“El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:7-8).
“Dichosos aquellos que lavan sus ropajes, para que puedan tener derecho al árbol de la vida y atravesar las puertas para entrar en la ciudad. Afuera están los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira” (Apocalipsis 22:14-15).*
Las palabras relevantes de Dios:
Hoy en día, los que buscan y los que no buscan son dos clases de personas, cuyos destinos son diferentes. Los que buscan conocer la verdad y practicar la verdad son aquellos a los que Dios traerá la salvación. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser los que perezcan. Incluso los que son creyentes piadosos de un dios difuso ¿no son también demonios? Las personas que tienen una buena conciencia, pero no aceptan el camino verdadero, son demonios; su esencia es de resistencia a Dios. Los que no aceptan el camino verdadero son los que se resisten a Dios; incluso si estas personas soportan mucho sufrimiento, aun así, van a perecer. Todos los que no están dispuestos a renunciar al mundo, que no pueden soportar separarse de sus padres y que no pueden soportar deshacerse de sus propios deleites de la carne, son rebeldes contra Dios y todos van a ser objeto de la destrucción. Cualquiera que no crea en Dios encarnado es un demonio y, más aún, va a perecer. Los que creen, pero no practican la verdad, los que no creen en la encarnación de Dios y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, van a ser todos aquellos que perezcan. Todos aquellos que puedan permanecer son personas que han pasado por el sufrimiento de la refinación y se han mantenido firmes; estas son personas que verdaderamente han pasado por pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, cualquiera que no reconozca a Dios encarnado, tanto dentro como fuera de esta corriente, ¡es un anticristo! ¿Quiénes son los satanases, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios? ¿Acaso no son esos opositores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son rebeldes contra Dios? ¿No son esos los que verbalmente afirman tener fe, pero no tienen la verdad? ¿No son esos los que solo buscan obtener las bendiciones, mientras que no pueden dar testimonio por Dios? Todavía hoy te mezclas con esos demonios y los tratas con conciencia y amor, pero ¿eso no equivale a tener bondad con Satanás? ¿Acaso no te estás compinchando con los demonios? Si las personas han llegado a este punto y siguen sin ser capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo, y continúan siendo ciegamente amorosas y misericordiosas sin ningún deseo de buscar el corazón de Dios o sin ser capaces de ninguna manera de considerar el corazón de Dios como propio, entonces su final será mucho más desdichado. Cualquiera que no crea en el Dios en la carne es enemigo de Dios. Si puedes tratar a los enemigos de Dios con conciencia y amor, ¿no careces del sentido de la rectitud? Si eres compatible con los que Yo odio y con aquellos a los que me opongo, y aun así los tratas con amor o les muestras sentimientos personales, entonces ¿no eres rebelde? ¿No estás resistiéndote a Dios de una manera intencionada? ¿Posee en realidad la verdad una persona así? Si las personas tratan a los enemigos de Dios con conciencia, a los demonios con amor y a Satanás con misericordia, ¿no están trastornando de manera intencionada la obra de Dios? Esas personas que creen solo en Jesús y no creen en Dios encarnado durante los últimos días, y aquellas que verbalmente afirman creer en Dios encarnado, pero hacen el mal, son todas anticristos, sin mencionar siquiera a aquellas que no creen en Dios. Todas estas personas serán aquellos que perezcan. El estándar por el que los humanos juzgan a otros humanos se basa en su comportamiento; aquellos cuyo comportamiento es bueno son personas justas y aquellos cuyo comportamiento es abominable son malvados. El estándar por el que Dios juzga a los humanos se basa en si la esencia de alguien se somete a Él; uno que se somete a Dios es una persona justa y uno que no, es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si su discurso es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar buenas obras para obtener un buen destino en el futuro, y otras desean usar bellas palabras para procurarse un buen destino. Todos creen erróneamente que Dios determina los resultados de las personas basándose en su comportamiento o su discurso; por lo tanto, muchos desean aprovecharse de esto para conseguir para sí mismos una gracia momentánea. Todas las personas que sobrevivan en el tiempo del reposo venidero habrán soportado el día del sufrimiento y habrán dado testimonio por Dios; todas serán personas que han cumplido sus deberes y que se han sometido deliberadamente a Dios. Aquellos que simplemente desean usar la oportunidad de rendir servicio para evitar practicar la verdad no permanecerán. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él no toma estas decisiones simplemente de acuerdo con palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con todas las acciones malvadas de alguien debido al servicio pasado que haya rendido para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado para Dios durante un tiempo. Nadie puede evadir la retribución por haber sido malvado y nadie puede cubrir sus acciones malvadas y, así, evadir el sufrimiento de perecer. Si las personas de veras pueden cumplir con sus propios deberes, esto quiere decir que son eternamente leales a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren la calamidad. Si las personas son leales a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su lealtad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final estas personas —que una vez fueron mano de obra para Dios con lealtad— todavía son incapaces de dar testimonio por Dios y cumplir los deberes que les corresponden, entonces tales personas seguirán siendo aquellos que perezcan. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir para siempre ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos serán los maestros en el reposo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
Los vivos son a los que Dios salva; Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse, están felices de dar su vida por Dios y con gusto entregarían toda su vida para Él. Solo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser humillado; solo los vivos pueden difundir el trabajo evangélico de Dios, solo los vivos cumplen con las intenciones de Dios y solo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte y bajo la influencia de Satanás y, de esta manera, la gente se ha convertido en muertos sin espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás y en los cautivos de Satanás. Las personas vivientes que Dios creó se han convertido en muertas y por eso Dios ha perdido Su testimonio y ha perdido a la especie humana que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes y Él los debe reclamar a todos para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, son extremadamente insensibles, se oponen a Dios e, incluso más, no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de someterse a Dios; solo se rebelan contra Él y se oponen a Él, y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han revivido, que saben someterse a Dios, que son leales a Dios y poseen verdad y testimonio; solo estas personas son agradables a Dios en Su casa. Dios salva a los que pueden cobrar vida, pueden ver la gracia salvadora de Dios, pueden ser leales a Dios, que están dispuestos a buscar a Dios, que creen en la encarnación de Dios y que creen en Su aparición. Algunas personas pueden cobrar vida y algunas no; esto depende de si su naturaleza puede ser salvada o no. Muchas personas han oído un montón de palabras de Dios pero no entienden las intenciones de Dios, y todavía no son capaces de ponerlas en práctica. Tales personas son incapaces de vivir ninguna verdad y además perturban deliberadamente la obra de Dios. Son incapaces de hacer ninguna obra para Dios y no pueden gastarse para Él; por el contrario, gastan el dinero de la iglesia en secreto y gorronean en la casa de Dios. Estas son personas muertas que no se pueden salvar. Dios salva a todos los que están en medio de Su obra, pero hay una parte de ellos que no puede recibir Su gracia salvadora; solo unos pocos pueden recibirla. Esto se debe a que la mayoría de las personas han sido corrompidas muy profundamente y se han convertido en muertas y están más allá de la salvación; Satanás las ha explotado por completo y su naturaleza es demasiado malévola. Esa minoría de personas tampoco es capaz de someterse a Dios completamente. No son esos que han sido absolutamente leales a Dios desde el principio, ni que han tenido el mayor amor por Dios desde el principio; más bien, se han vuelto sumisos a Dios gracias a Su obra de conquista, ven a Dios gracias a Su amor supremo, logran transformar su carácter gracias al carácter justo de Dios y llegan a conocer a Dios gracias a Su obra, que es tanto práctica como normal.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Eres alguien que ha cobrado vida?
La salvación de Dios para la especie humana es una salvación de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, así como de la parte de ellos que anhela la verdad y la rectitud en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ella dentro de su corazón que anhela la rectitud, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte y, a través de ella, Él cambia sus actitudes corruptas para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter-vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, la redención ya no está a tu alcance. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la rectitud y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con cosas malignas no tienes la voluntad para liberarte de ellas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, tu facultad para recibir la verdad también lo está, si no logras percibir la verdad o los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y, ante cualquier cosa que te suceda, eres incapaz de buscar la verdad para las resoluciones y eres siempre negativo, entonces no existe forma alguna de que te salves. Tal persona no tiene nada por lo que se la pueda recomendar, nada en lo que a Dios le merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente nublada, no ama la verdad ni anhela la rectitud en el fondo de su corazón. Por muy clara o lúcidamente que explique Dios la verdad, no muestra la menor reacción, es como si su corazón ya estuviera muerto. ¿Acaso no han acabado las cosas para ella? Es como una persona que está en su último aliento a la que se la puede salvar si se le hace el boca a boca, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, eso será inútil. Si, ante los problemas y las dificultades, una persona se encoge y los evita, no busca la verdad en absoluto y opta por ser negativa y negligente en su trabajo, entonces se revela como lo que realmente es. Esas personas no tienen ningún testimonio vivencial. Son solo gorrones, basura, son inútiles en la casa de Dios, y están totalmente condenados.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Dios salva a las personas que han sido corrompidas por Satanás y tienen actitudes corruptas, no a personas perfectas sin ningún fallo de ningún tipo o a aquellos que viven en un vacío. Algunas personas, al revelar un cierto grado de corrupción, piensan: “Me he vuelto a resistir a Dios. Llevo creyendo en Él muchos años y todavía no he cambiado. Seguramente, Dios ya no me quiere”. Entonces, se resignan a la desesperanza y se vuelven reacias a esforzarse por la verdad. ¿Qué te parece esta actitud? Ellos mismos han renunciado a la verdad sin siquiera haber buscado las intenciones de Dios y, pese a ello, creen que Dios ya no los quiere. ¿No se está malinterpretando a Dios? Tal negatividad es la manera más fácil de que Satanás se aproveche de ellos. Satanás se burla, diciéndoles: “Necio, Dios te está salvando, pero sigues sufriendo de esta manera. ¡Ríndete! Si te rindes, Dios te descartará, que es como si te entregara a mí. ¡Te atormentaré hasta la muerte!”. Si Satanás triunfa, las consecuencias serán impensables. Por consiguiente, no importa a qué dificultades o negatividad se enfrente una persona, no debe rendirse. Debería buscar soluciones en la verdad y no debe esperar con pasividad. Durante el período en que una persona está siendo salvada —es decir, el período en el que su vida está creciendo—, exhibirá estados y manifestaciones de inmadurez en la vida. A veces puede volverse débil o negativa, decir algo incorrecto, tropezar, encontrarse con fracasos y contratiempos, o incluso a veces desviarse y tomar la senda equivocada. Todo esto resulta normal a ojos de Dios. Él no se lo echa en cara. Algunas personas piensan que su corrupción es demasiado profunda y que nunca podrán satisfacer a Dios, entonces, se sienten angustiadas y se odian a sí mismas. Los que tienen un corazón arrepentido como este son precisamente a los que Dios salva. En cambio, los que creen que no necesitan la salvación de Dios, los que piensan que son buenas personas y que no hay nada malo en ellos, no suelen ser a los que Dios salva. ¿Qué es lo que os estoy transmitiendo aquí? Quien lo entienda, que lo diga. (Hemos de manejar adecuadamente nuestras revelaciones de corrupción y concentrarnos en practicar la verdad; entonces, alcanzaremos la salvación de Dios. Si malinterpretamos constantemente a Dios y tenemos nociones, fácilmente nos volveremos negativos y nos resignaremos a la desesperanza). Debes tener fe y decir: “Aunque ahora soy débil, y he tropezado y fallado, creceré y un día comprenderé la verdad, satisfaré a Dios y lograré la salvación”. Debes tener esta determinación. No importa con qué reveses, dificultades, fracasos o caídas te encuentres, no debes ser negativo. Debes saber a qué clase de personas salva Dios. Es más, si sientes que aún no eres apto para que Dios te salve, o si hay ocasiones en las que te encuentras en estados que Dios detesta o que le desagradan, o si hubo un periodo de tiempo cuando te comportaste pésimamente y Dios te desdeñó, no tiene importancia. Ahora ya lo sabes, y no es demasiado tarde. Mientras te arrepientas, Dios te dará una oportunidad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. En la fe en Dios, lo principal es practicar y experimentar Sus palabras
Mucha gente preferiría ser arrojada al infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro trato reservado para aquellos que son deshonestos. Por supuesto, sé muy bien lo difícil que es para vosotros ser personas honestas. Como todos sois tan “listos”, tan buenos para juzgar el corazón de la gente noble según vuestra mentalidad mezquina, esto hace Mi obra mucho más simple. Y puesto que cada uno de vosotros alberga secretos en su corazón, entonces os colocaré uno por uno en el desastre para ser “instruidos” por el fuego, para que a partir de ese momento creáis a muerte en Mis palabras. Por último, arrancaré de vuestra boca las palabras “Dios es un Dios fiel”, tras lo cual os golpearéis el pecho y os lamentaréis, diciendo: “¡El corazón del hombre es tan falso!”. ¿Cuál será vuestro estado de ánimo en ese momento? Seguro que no os dejaréis llevar tanto por el orgullo como ahora. Y mucho menos, seréis tan “profundos y abstrusos”. En presencia de Dios, algunas personas son mojigatas y decentes, sobre todo “bien educadas”, pero sacan los colmillos y blanden sus garras en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a esas personas en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita, alguien con habilidad para las “relaciones interpersonales”, entonces Yo te digo que definitivamente eres alguien que intenta jugar con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchos asuntos privados de los que es difícil hablar, si sientes tanta aversión por abrirte respecto a tus secretos —tus dificultades— ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que tendrá gran dificultad para lograr la salvación y tendrá dificultad para salir de las tinieblas. Si de veras disfrutas de buscar el camino de la verdad, entonces eres alguien que vive siempre en la luz. Si te sientes muy contento de ser un servidor en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzuda en la oscuridad, siempre dando y nunca exigiendo, entonces Yo digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna remuneración y estás simplemente siendo una persona honesta. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a entregarte por completo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y mantenerte firme en tu testimonio, si eres honesto hasta el punto en que solo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que las personas como tú son las que se alimentan en la luz y vivirán para siempre en el reino. Deberías saber si existe fe y lealtad verdaderas dentro de ti, si tienes un registro de sufrimiento por Dios, y si tienes absoluta sumisión a Él. Si no posees estas cosas, entonces dentro de ti sigue existiendo rebeldía, engaño, codicia y queja. Debido a que tu corazón no es honesto, Dios nunca te ha apreciado y nunca has vivido en la luz. Cómo resulte el sino de uno al final depende de si tiene un corazón honesto y rojo como la sangre, y de si tiene un alma pura. Si eres alguien muy deshonesto, alguien con un corazón de gran malicia, alguien con un alma sucia, entonces seguramente terminarás en el lugar donde el hombre es castigado, como está escrito en el registro de tu sino.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tres advertencias
Aquellos que siempre desahogan su negatividad entre los hermanos y hermanas son sirvientes de Satanás y son perturbadores de la iglesia. Tales personas deben ser expulsadas y descartadas un día. En su fe en Dios, si las personas no tienen un corazón temeroso de Dios, si no tienen un corazón sumiso a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y se resisten a Él. Creer en Dios, pero no someterse a Él ni temerlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor deshonra para un creyente. Si los creyentes son tan descuidados y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los no creyentes, entonces son todavía más perversos que los no creyentes; son demonios malvados arquetípicos. Aquellos que dan rienda suelta a expresiones venenosas y malévolas dentro de la iglesia, que difunden rumores infundados, fomentan la desarmonía y forman grupitos entre los hermanos y hermanas deberían haber sido expulsados de la iglesia. Sin embargo, como esta es una era diferente de la obra de Dios, estas personas son restringidas, pues ciertamente serán descartadas. Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Sin embargo, algunos no tienen nada más que actitudes corruptas, mientras que otros son diferentes: no solo tienen actitudes corruptas satánicas, sino que su naturaleza también es extremadamente malévola. Las palabras y acciones de estas personas van más allá de meramente revelar un carácter corrupto satánico; son auténticos diablos y satanases. Lo único que hacen es trastornar y perturbar la obra de Dios, perturba la entrada en la vida de los hermanos y hermanas y daña la vida normal de iglesia. Tarde o temprano, estos lobos con piel de oveja serán depurados; debe adoptarse una actitud despiadada, una actitud de rechazo hacia estos sirvientes de Satanás. Solo esto es estar del lado de Dios y aquellos que no lo hagan se están revolcando en el fango con Satanás.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
En cada iglesia hay personas que provocan perturbaciones en ella o trastornan la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazadas. Este tipo de personas son particularmente buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose con servilismo, la viva imagen de perros sarnosos y dedicando su “todo” a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las atacan y las hacen a un lado; cuando ven a personas más formidables que ellas, las adulan y son serviles con ellas. Son despóticos en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos secretos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas hacen estragos en la iglesia, esparciendo negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan de actitudes satánicas. Cuando causan una perturbación así, un aire de muerte entra en la iglesia. En la iglesia, aquellos que practican la verdad son rechazados, incapaces de hacer todo de lo que son capaces, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte campan a sus anchas en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son gobernadas virtualmente por Satanás, con el diablo como su rey. Si las personas en esas iglesias no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellas también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los que son capaces de practicar un poco de la verdad no buscan, entonces esa iglesia será abolida. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad ni nadie que pueda mantenerse firme en el testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “enterrar a la muerte”; esto es lo que significa rechazar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones locales y son seguidos por “pequeñas moscas” que carecen completamente de discernimiento, y si las personas en esta iglesia, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos atolondrados serán descartados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho ninguna gran maldad, pero son aún más falsas, aún más resbaladizas, y todos los que son como ellas serán descartados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que son propios de Satanás serán devueltos a este, mientras que aquellos a los que escoge Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto lo determina su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá compasión hacia estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra parcialidad hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
Las personas que auténticamente creen en Dios son aquellas que están dispuestas a poner en práctica la palabra de Dios y a practicar la verdad. Las personas que verdaderamente son capaces de mantenerse firmes en su testimonio de Dios son, también, aquellas que están dispuestas a poner Su palabra en práctica y auténticamente pueden ponerse del lado de la verdad. Todas las personas que participan en prácticas torcidas y faltas de rectitud carecen de la verdad y causan vergüenza a Dios. Aquellas que provocan disputas en la iglesia son sirvientes de Satanás, son la personificación de Satanás. Esas personas son sumamente malévolas. Todas aquellas que carecen de discernimiento y sin embargo son incapaces de ponerse de parte de la verdad son personas que albergan intenciones malignas y manchan la verdad. Son las representantes más arquetípicas de Satanás. Están más allá de la redención y, de manera natural, serán descartadas. La casa de Dios no permite que aquellos que no practican la verdad permanezcan y tampoco que lo hagan aquellos que deliberadamente desmantelan la iglesia. Sin embargo, este no es el momento de llevar a cabo la obra de expulsión; esas personas simplemente serán reveladas y descartadas al final. No debe gastarse más obra inútil en estas personas; aquellos que son satanases son incapaces de ponerse del lado de la verdad, mientras que aquellos que buscan la verdad sí pueden hacerlo. Las personas que no practican la verdad no son dignas de escuchar el camino de la verdad ni de dar testimonio de ella. La verdad simplemente no es para sus oídos; más bien, está dirigida a quienes la practican. Antes de que se revele el desenlace de cada persona, a aquellos que perturban a la iglesia y trastornan la obra primero se les apartará y se les dará de lado de momento. Una vez que la obra esté completa, cada una de estas personas será revelada y, luego, serán descartadas. Por ahora, mientras se está proveyendo la verdad, serán ignoradas. Cuando toda la verdad se revele a la humanidad, las personas empezarán a ser descartadas; ese será el momento en el que todas las personas serán ordenadas según su tipo. Las artimañas de quienes no tienen discernimiento los llevarán a su destrucción a manos de los malvados; serán embaucados por ellos para no regresar jamás. Y ese es el trato que merecen, porque no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad y porque siguen a las personas malvadas, están del lado de las personas malvadas y se confabulan con personas malvadas para resistirse a Dios. Saben perfectamente que lo que esas personas malvadas revelan es maldad, pero se envalentonan y le dan la espalda a la verdad para seguirlas. ¿Acaso no están haciendo el mal todas estas personas que no practican la verdad, sino que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos quienes actúan como “reyes” y otros que los siguen, ¿no es igual su naturaleza de resistirse a Dios? ¿Qué excusa pueden tener para afirmar que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los está destruyendo? ¿No es su propia rebeldía la que los está arrastrando al infierno? Las personas que practican la verdad, al final, serán salvas y perfeccionadas a causa de la verdad. Al final, aquellos que no practican la verdad causarán su propia destrucción a causa de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
No importa cómo sean probados, la lealtad de los que tienen a Dios en su corazón se mantiene sin cambios; pero para los que no tienen a Dios en su corazón, una vez que la obra de Dios no es favorable para su carne, cambian su opinión de Dios y hasta se apartan de Dios. Así son los que no se mantendrán firmes al final, que solo buscan las bendiciones de Dios y no tienen deseo alguno de entregarse a Dios y dedicarse a Él. Todas estas personas tan viles serán “ahuyentadas” cuando la obra de Dios llegue a su fin y no se les mostrará ninguna misericordia. Quienes carecen de humanidad no poseen en absoluto un amor verdadero por Dios. Cuando el ambiente es cómodo o tienen algo que ganar, son completamente obedientes a Dios, pero cuando sus deseos están comprometidos o acaban por frustrarse, de inmediato se alzan en rebelión. Incluso, en el transcurso de una sola noche pasan de ser una persona sonriente y “de buen corazón” a un ejecutor de aspecto salvaje, tratando inesperadamente a su benefactor de ayer como su enemigo mortal, sin ton ni son. Si no se descarta a estos demonios malvados que matan sin pestañear, ¿acaso no se convertirán en una grave amenaza subyacente? No es el caso que una vez que la obra de conquista concluye, la obra de salvar al hombre se completa del todo. Aunque la obra de conquista ha llegado a su fin, la obra de purificar al hombre no lo ha hecho; la obra solo terminará una vez que el hombre haya sido completamente purificado, una vez que los que sinceramente se someten a Dios hayan sido hechos completos y una vez que esos farsantes, que no tienen a Dios en su corazón, hayan sido echados. Los que son incapaces de satisfacer a Dios en la etapa final de Su obra serán descartados por completo y los que son descartados son de la calaña de los diablos. Aquellos que no son capaces de satisfacer a Dios son rebeldes contra Dios. Aunque estas personas siguen a Dios en la actualidad, esto no prueba que sean los que finalmente permanecerán. En las palabras: “Los que siguen a Dios hasta el final recibirán la salvación”, el significado de “siguen” es mantenerse firmes en medio de la tribulación. Hoy, muchos creen que seguir a Dios es bastante fácil, pero cuando la obra de Dios esté a punto de terminar, tú sabrás el verdadero significado de “seguir”. Solo porque hoy puedas todavía seguir a Dios después de haber sido conquistado, esto no prueba que seas de los que serán perfeccionados. Los que no pueden soportar las pruebas, que no pueden ser triunfadores en medio de la tribulación, no podrán, al final, mantenerse firmes y no podrán seguir a Dios hasta el final. Los que sinceramente siguen a Dios pueden resistir que se examine su obra, mientras que los que no siguen a Dios sinceramente no pueden resistir ninguna de las pruebas de Dios. Los echarán tarde o temprano, mientras que los victoriosos permanecerán en el reino. Que el hombre sinceramente busque a Dios o no solo puede determinarse mediante el examen de su obra, es decir, las pruebas de Dios, y no tiene nada que ver con lo que el hombre mismo determina. Dios no rechaza a ninguna persona a la ligera; todo lo que Él hace puede convencer por completo al hombre. No hace nada que sea invisible para el hombre ni ninguna obra que no pueda convencer al hombre. El que la creencia del hombre sea verdadera o no lo prueban los hechos y no lo puede determinar el hombre. Sin duda, “el trigo no se puede hacer cizaña y la cizaña no se puede hacer trigo”. Todos los que sinceramente aman a Dios al final permanecerán en el reino y Dios no tratará mal a nadie que lo ame sinceramente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la práctica del hombre
En este momento, la eficacia de vuestra búsqueda se mide por lo que poseéis actualmente. Esto es lo que determina vuestro resultado; es decir, vuestro resultado se revela según los sacrificios y cosas que habéis hecho. Vuestra búsqueda, vuestra fe y lo que habéis hecho revelarán vuestro resultado. Entre todos vosotros hay muchos que ya son imposibles de salvar, pues hoy es el día en que se revelan los resultados de las personas y no seré atolondrado en Mi obra; no llevaré a la próxima era a aquellos totalmente imposibles de salvar. Llegará un momento en que Mi obra esté terminada. No obraré en esos cadáveres malolientes y sin espíritu que no se pueden salvar en absoluto; estos son los últimos días de la salvación del hombre y no haré obra inútil. No os quejéis contra el cielo y la tierra: está llegando el fin del mundo, es inevitable. Las cosas han llegado hasta este punto y no hay nada que tú, como ser humano, puedas hacer para detenerlas; no puedes cambiar las cosas como desees. Ayer no pagaste un precio para perseguir la verdad y no fuiste devoto. Hoy ha llegado la hora, ya no hay salvación para ti y mañana serás descartado y no habrá margen para que te salves. Aunque soy amable y de buen corazón y estoy haciendo todo lo posible por salvarte, si no te esfuerzas por tu propio bien ni piensas en ti mismo, ¿qué tengo que ver Yo en esto? Aquellos que solo piensan en su carne y disfrutan de la comodidad; aquellos que parecen creer, pero realmente no creen; aquellos que se dedican a la medicina maligna y la brujería; los promiscuos y arruinados; aquellos que roban sacrificios y posesiones a Jehová; los amantes de los sobornos; aquellos que sueñan ociosamente con ascender al cielo; los altivos y vanidosos, que únicamente compiten por su fama y provecho; aquellos que difunden impertinencias; aquellos que blasfeman contra Dios mismo; aquellos que no hacen sino juzgarlo y difamarlo; aquellos que forman corrillos y buscan la independencia; aquellos que se enaltecen a sí mismos más que a Dios; esos hombres y mujeres jóvenes, maduros y ancianos, frívolos y atrapados en el libertinaje; los hombres y mujeres que disfrutan de su fama y provecho y persiguen su estatus personal en medio de los demás; los impenitentes atrapados en el pecado, ¿no son todos ellos imposibles de salvar? El libertinaje, la pecaminosidad, la medicina maligna, la brujería, las palabras blasfemas y las impertinencias se desbocan todos entre vosotros, entre quienes quedan pisoteadas la verdad y las palabras de vida y profanadas las palabras santas. ¡Vosotros, gentiles, repletos de inmundicia y rebeldía! ¿Cuál será vuestro desenlace? ¡Cómo pueden tener el descaro de seguir viviendo aquellos que aman la carne, los que cometen brujería carnal y los que están atrapados en pecados libertinos! ¿No sabes que las personas como vosotros son unos gusanos imposibles de salvar? ¿Qué te da derecho a exigir esto y aquello? Hasta la fecha no se ha producido la menor transformación en aquellos que no aman la verdad y solo aman la carne; ¿cómo van a poder salvarse esas personas? Aquellos que no aman el camino de la vida, que no enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él, que maquinan por su propio estatus, que se ensalzan, ¿no siguen siendo los mismos, incluso hoy en día? ¿Qué valor tiene salvarlos? Que puedas salvarte no depende de cuán grande sea tu antigüedad ni de cuántos años lleves trabajando, y ni mucho menos de cuántas credenciales hayas acumulado. Más bien depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que quienes se salvan son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con follaje exuberante y abundantes flores que pese a ello no dan fruto. Aunque hayas pasado muchos años vagando por las calles, ¿qué importa eso? ¿Dónde está tu testimonio? El corazón que tienes es mucho menos temeroso de Dios que amante de ti mismo y embelesado con tus deseos lujuriosos; ¿acaso no es degenerada ese tipo de persona? ¿Cómo podría ser un espécimen y modelo de salvación? Tu naturaleza es incorregible, posees demasiada rebeldía, ¡eres imposible de redimir! ¿No serán esas personas las descartadas? ¿Acaso cuando termine Mi obra no será el momento en que llegará tu último día? He llevado a cabo tanta obra y pronunciado tantas palabras entre vosotros; ¿cuánto de esto os ha entrado de veras en los oídos? ¿A cuánto de ello os habéis sometido? Cuando termine Mi obra será el momento en que dejarás de oponerte a Mí, de estar en contra de Mí. A medida que obro, actuáis constantemente contra Mí; jamás acatáis Mis palabras. Yo llevo a cabo Mi obra y tú realizas tu propia “obra” creando tu pequeño reino. ¡Sois una manada de zorros y perros que no hacen más que actuar en Mi contra! Siempre procuráis atraer a vuestros brazos a aquellos que os ofrecen su amor incondicional; ¿dónde están vuestros corazones temerosos? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis sumisión ni temor y todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Se pueden salvar unas personas así? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer a rameras coquetas para su propio disfrute. De ningún modo salvaré a esos demonios sexualmente inmorales. Demonios obscenos, os odio totalmente y vuestra lascivia y coquetería os sumirán en el infierno. ¿Qué tenéis que decir? ¡Vosotros, demonios obscenos y espíritus malignos, sois aborrecibles! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo podría salvarse semejante basura? ¿Todavía pueden salvarse aquellos que están atrapados en el pecado? Hoy en día, vuestros corazones no se sienten atraídos por esta verdad, este camino y esta vida. Por el contrario, les atrae la pecaminosidad y el dinero, el estatus, la fama, el provecho, el disfrute de la carne y la belleza de los hombres y la coquetería de las mujeres. ¿Cómo os cualifica esto para entrar en Mi reino? Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al Suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre las personas: en realidad, os habéis convertido en ídolos que la gente venera. ¿Acaso no os habéis convertido cada uno de vosotros en el arcángel? Cuando se revelen los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (7)
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