Lo que aprendí del arresto y encarcelamiento de mi madre
En agosto de 2023, el PCCh arrestó a mi mamá mientras hacía su deber. En ese momento, ni los hermanos y hermanas ni yo teníamos idea. No supimos nada de ella hasta septiembre de 2024, cuando nos envió una carta desde la cárcel. Así fue como nos enteramos de que la habían condenado a cuatro años. La noticia me dejó completamente sin fuerzas. Mi corazón sentía un dolor extremo y pensé: “A mamá ya la habían detenido por predicar el evangelio. Después de que la soltaron, siguió haciendo su deber lejos de casa. Todos estos años, la policía no ha dejado de venir a casa exigiendo saber su paradero. Ahora volvió a caer en sus manos. No puedo imaginar cómo la torturarán. La vida en la cárcel es dura. ¿Puede mantenerse firme?”. Una hermana habló conmigo en ese momento. Me dijo que todos los entornos que experimentamos y el sufrimiento que padecemos están preordinados por Dios. Dijo que debía poner a mi mamá en manos de Dios y someterme a Su soberanía y a Sus arreglos. Yo sabía que debía someterme, pero en cuanto pensaba en la crueldad con que el PCCh trata a los creyentes en Dios Todopoderoso, y en que mi mamá de seguro sufriría muchísimo, mi mente se sumió en el caos y casi no registré nada de lo que dijo. Después, seguí haciendo mi deber, pero cada vez que tenía un rato libre o no podía dormir por la noche, mi mente se llenaba de imágenes de hermanos y hermanas arrestados siendo torturados brutalmente por la policía o maltratados por otros presos, y me preocupaba muchísimo por mi mamá. Me preguntaba: “¿Cómo le está yendo en la cárcel? Todavía faltan muchísimos días y noches de sus cuatro años de condena. ¿Cómo podrá superarlo? Algunas personas no soportan la tortura después de que las arrestan y se convierten en judas. Otros firman las Tres declaraciones y traicionan a Dios. ¿Y si mamá no puede mantenerse firme en su testimonio y traiciona a Dios? ¿No habría sido en vano todo el sufrimiento que ha soportado?”. Entonces recordé que una hermana me había contado, hacía unos meses, que a su esposo lo habían condenado a cinco años y medio por su fe. Ya estaba por salir libre al final de su condena, pero como se negó a vender a la iglesia o a negar a Dios, la policía de hecho lo mató a golpes. Incluso tergiversaron los hechos y dijeron que se había suicidado. A otro hermano también lo torturaron hasta matarlo un año después de su arresto. Pensar en esto me angustió todavía más. Si la policía torturaba a mi mamá hasta la muerte, entonces ¿cómo iba Dios a salvarla? Simplemente no podía entenderlo. Estaba confundida: “Después de que mamá empezó a creer en Dios, ha realizado su deber con mucha diligencia. La última vez que la arrestaron, nunca vendió a nadie ni a la iglesia. Después, siempre realizó su deber lejos de casa para evitar que la arrestaran. Dios la ha cuidado y protegido todos estos años, así que ¿por qué esta vez no la protegió? ¿Por qué Dios permite que el PCCh nos arreste y nos persiga? Si no fuera por toda esta persecución, podríamos creer en Dios y hacer nuestros deberes tranquilamente, y mamá no tendría que estar sufriendo en la cárcel”. Durante esos días, mi ánimo era sombrío y me sentía muy oprimida. Al orar, no sabía qué decirle a Dios, y no podía sosegar mi corazón para hacer mi deber. No podía dejar de pensar en cómo estaba mi mamá, y sentía un sufrimiento mental terrible. Sabía que mi estado no era correcto y que había desarrollado nociones sobre Dios. Entonces, recordé un pasaje de Sus palabras: “Las nociones son un problema grave. El hecho de que las personas tengan nociones sobre Dios es como un muro entre ellas y Dios, un muro que les impide contemplar el auténtico rostro de Dios, que les impide ver Su carácter y esencia verdaderos. ¿Por qué es así? Porque la gente vive inmersa en sus nociones y figuraciones, y utiliza sus nociones para determinar si Dios tiene o no razón y para evaluar, juzgar y condenar todo lo que Él hace. ¿En qué estado se sume normalmente la gente por hacer esto? ¿Puede someterse sinceramente a Dios cuando vive inmersa en sus nociones? ¿Puede tener verdadera fe en Dios? (No puede). Aunque la gente se someta un poco a Él, lo hace de acuerdo con sus nociones y figuraciones. Cuando alguien confía en ellas, se contagia de cosas personales que son de Satanás y del mundo y están reñidas con la verdad. El problema de las nociones de la gente sobre Dios es grave; es un problema importante entre el hombre y Dios que hay que resolver urgentemente” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se resuelven las propias nociones es posible emprender el camino correcto de la fe en Dios (1)). Gracias a las palabras de Dios, me di cuenta de lo peligroso que es tener nociones sobre Él, pues crean malentendidos y una barrera entre una persona y Dios. Si la persona no entiende las intenciones de Dios detrás de las cosas que suceden, no puede someterse a Sus orquestaciones y arreglos. Ese era exactamente mi estado en ese período tiempo. Desde que me enteré de que mi mamá estaba en la cárcel, en cuanto pensaba en su sufrimiento y me preguntaba incluso si saldría con vida, desarrollaba nociones sobre Dios. No entendía por qué Él permite que el gran dragón rojo arreste y persiga a los creyentes, me quejaba de que Él no había protegido a mi mamá y no tenía el corazón puesto en mi deber. Si seguía viviendo en mis nociones en lugar de buscar la verdad, la barrera entre Dios y yo solo se haría más y más grande. Así que oré: “Dios mío, nunca he sido capaz de someterme al arresto de mamá y he desarrollado nociones sobre Ti. No quiero seguir siendo tan rebelde. Por favor, guíame para que pueda entender Tus intenciones”.
Durante mis devociones espirituales, leí un pasaje de las palabras de Dios que realmente me ayudó. Dios Todopoderoso dice: “La gente debe examinar con frecuencia lo que hay en su interior que es incompatible con Dios, o que es un malentendido sobre Él. ¿Cómo surgen los malentendidos? ¿Por qué la gente malinterpreta a Dios? (Porque se ve afectado su interés personal). Una vez que la gente conoce los hechos acerca del exilio de los judíos de Judea, se siente herida y dice: ‘Al principio, Dios amaba mucho a los israelitas. Los guio para que salieran de Egipto y a través del Mar Rojo, les brindó el maná desde los cielos y agua de manantial para que bebieran, y luego personalmente les impartió leyes que los guiaran y les enseñó a vivir. El amor de Dios por el hombre era desbordante; ¡cuántas bendiciones recibió la gente de aquella época! ¿Cómo pudo la actitud de Dios hacia ella dar un giro de ciento ochenta grados en un abrir y cerrar de ojos? ¿Adónde se fue todo Su amor?’. Los sentimientos de la gente no logran superarlo y esta comienza a dudar y dice: ‘¿Dios es amor o no? ¿Por qué ya no es visible Su actitud original hacia los israelitas? Su amor ha desaparecido sin dejar rastro. ¿Acaso tiene algo de amor?’. Aquí es donde comienzan los malentendidos de la gente. ¿En qué contexto los crean? ¿Será porque las acciones de Dios no son compatibles con sus nociones y figuraciones? ¿Es esto lo que hace que la gente malinterprete a Dios? ¿Acaso las personas no malinterpretan a Dios porque delimitan Su amor? Piensan: ‘Dios es amor. Por tanto, Él debería velar por la gente y protegerla, y regarla de gracia y bendiciones. ¡Eso es el amor de Dios! Me gusta cuando Dios ama así a las personas. En particular, pude ver cuánto amaba Dios a las personas cuando las condujo a través del Mar Rojo. ¡Cuántas bendiciones recibía la gente de esa época! ¡Desearía ser uno de ellos!’. Cuando te enamoras de esta historia, consideras que el amor que Dios reveló en ese instante era la suprema verdad y el único indicador de Su esencia. Delimitas a Dios en tu corazón y emites el veredicto de que todo cuanto Dios hizo en aquel momento es la suprema verdad. Crees que ese es el aspecto más hermoso de Dios y el que más hace que la gente lo respete y lo tema, y que ese es el amor de Dios. En realidad, las acciones de Dios en sí eran positivas, pero debido a tus delimitaciones, se convirtieron en nociones en tu mente y en la base sobre la cual emites veredictos sobre Dios. Hacen que malinterpretes Su amor, como si este no fuera más que misericordia, cuidado, protección, guía, gracia y bendiciones, como si el amor de Dios se limitara a eso. ¿Por qué valoras tanto estos aspectos del amor? ¿Porque están atados a tu interés personal? (Sí, así es). ¿A qué intereses personales están atados? (A los placeres de la carne y a una vida cómoda). Cuando la gente cree en Dios, quiere recibir estas cosas de Él, pero no otras. No quiere pensar en el juicio, el castigo, las pruebas, el refinamiento, en sufrir por Dios, renunciar a las cosas y esforzarse, o en, incluso, sacrificar su propia vida. La gente solo quiere gozar del amor de Dios, de Su cuidado, protección y guía, así que emiten el veredicto de que Su amor es la única característica de Su esencia, y es Su única esencia. Las cosas que hizo Dios cuando guio a los israelitas a través del Mar Rojo, ¿no se convirtieron en la fuente de las nociones de la gente? (Sí, así es). Esto generó un contexto en el cual la gente desarrolló nociones acerca de Dios. En tal caso, ¿podrán lograr una comprensión genuina de la obra y el carácter de Dios? Es evidente que no solo no los comprenderán, sino que los malinterpretarán y crearán nociones al respecto. Esto demuestra que la comprensión del hombre es demasiado acotada y, además, falsa, ya que no se trata de la verdad, sino de un tipo de amor y comprensión de parte de Dios que la gente analiza e interpreta según sus propias nociones, figuraciones y deseos egoístas; no es compatible con Su verdadera esencia. ¿De qué otras maneras ama Dios a la gente, además de a través de la misericordia, la salvación, el cuidado, la protección y escuchando sus oraciones? (A través de la reprensión, la disciplina, la poda, el juicio, el castigo, las pruebas y la refinación). Correcto. Dios demuestra Su amor de numerosas maneras: golpeando, disciplinando, reprochando, y mediante el juicio, el castigo, las pruebas, la refinación, etc. Todos estos son aspectos del amor de Dios. Esta es la única perspectiva integral y acorde a la verdad. Si lo entiendes, cuando te examinas a ti mismo y te das cuenta de que tienes malentendidos sobre Dios, ¿no eres capaz de reconocer tus distorsiones y de reflexionar de manera adecuada sobre aquello en lo que te equivocaste? ¿No puede ayudarte esto a resolverlos? (Sí). A fin de lograrlo, debes buscar la verdad. Siempre que la gente busque la verdad, puede eliminar sus malentendidos acerca de Dios, y una vez que los haya eliminado, puede someterse a todos Sus arreglos” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo al entender la verdad se pueden conocer los hechos de Dios). Después de leer las palabras de Dios, me di cuenta de que no podía entender lo que Él hacía porque yo había circunscripto Su amor. Creía que el amor de Dios significaba que debía cuidar y proteger a la gente, darle gracia y bendiciones, y nunca dejar que enfrentara dolor o tribulación. Cuando lo que Dios hacía no encajaba con mis nociones, no podía aceptarlo ni someterme. Todo esto era porque en realidad no conocía Su obra. Recuerdo que, de pequeña, mi mamá me contaba cómo Dios creó a la humanidad y nos proveyó de todo lo que necesitamos. En la Era de la Ley, hizo que Moisés guiara a los israelitas fuera de Egipto y a través del Mar Rojo, les envió codornices y maná en el desierto y los guió a la buena tierra de Canaán. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús sanó a los enfermos, expulsó demonios y fue crucificado para redimir a la humanidad. Por eso, en mi mente, el amor de Dios era puro cuidado y protección, y la concesión de gracia y bendiciones. Después de empezar a creer en Dios, vi que Él nos mantenía sanos y salvos, y que disfrutábamos de Su gracia y bendiciones en nuestra vida, lo que me hizo sentir aún más que Él nos amaba inmensamente. Pero esta vez, con mi mamá arrestada y en la cárcel, seguramente su carne sufriría mucho. Me preocupaba que, si no podía mantenerse firme en su testimonio o si la policía la torturaba hasta la muerte, perdería su oportunidad de salvación. Por eso, me quejé de Dios por no protegerla. Incluso traté de discutir con Él, señalando lo diligente que ella era al hacer su deber y cómo nunca había vendido a nadie ni a la iglesia la vez anterior que la arrestaron. ¡Estaba tan falta de razón! Medía el amor de Dios basándome en si la carne obtenía beneficios y bendiciones, lo cual no está de acuerdo en absoluto con la verdad. El amor de Dios no es solo gracia y bendiciones; también incluye juicio, castigo, pruebas y refinamiento. Cuando Dios concede gracia y bendiciones a las personas, eso es Su amor; pero cuando dispone entornos para probar y refinar a las personas, es una manifestación aún mayor de Su amor. Tomemos el arresto de mi mamá, por ejemplo. Desde un punto de vista carnal, lo vi como algo malo y lo catalogué como si no fuera el amor de Dios. En realidad, mi entendimiento era demasiado unilateral. Si esto no hubiera sucedido, nunca me habría dado cuenta de que había delimitado a Dios, que tenía nociones y malentendidos sobre Él, o que no tenía un conocimiento verdadero de Su obra y Su amor. De la misma manera, aunque mi mamá esté sufriendo físicamente por experimentar el arresto y la cárcel, si puede orar, confiar de Dios y buscar Sus intenciones en su dificultad, puede entender la verdad, crecer en su vida, y su fe en Dios también puede aumentar. Eso sería algo bueno para ella. Gran parte de la obra de Dios no se ajusta a nuestras nociones ni beneficia a nuestra carne, pero beneficia nuestras vidas, lo que demuestra aún más Su amor. Al reflexionar sobre esto, mi corazón se iluminó mucho.
Más tarde, volví a reflexionar: ¿Por qué no podía someterme al arresto de mi mamá? Entonces leí las palabras de Dios: “No les doy a las personas la oportunidad de expresar sus sentimientos porque Yo no tengo sentimientos carnales y he llegado a odiar en un grado extremo los sentimientos de la gente. Es a causa de los sentimientos entre las personas que he sido dejado de lado y, así, me he convertido en un ‘tercero’ a sus ojos; es a causa de los sentimientos entre las personas que he sido olvidado; es por los sentimientos del hombre que él aprovecha la oportunidad para recoger su ‘conciencia’; es por los sentimientos del hombre que siempre siente aversión por Mi castigo; es por los sentimientos del hombre que siempre me llama injusto y falto de rectitud y dice que estoy haciendo caso omiso de los sentimientos humanos en Mi manejo de las cosas. ¿También tengo parientes sobre la tierra? ¿Quién ha trabajado, como Yo, día y noche, sin pensar en la comida o el sueño, en aras de la totalidad de Mi plan de gestión? ¿Cómo podría el hombre compararse con Dios? ¿Cómo podría el hombre ser compatible con Dios?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 28). “La humanidad —todos viven en un estado sentimental— y, por ello, Dios no evita ni a uno solo de ellos y expone los secretos escondidos en el corazón de todos los seres humanos. ¿Por qué a las personas les es tan difícil despojarse de sus sentimientos? ¿Acaso hacer esto sobrepasa los estándares de la conciencia? ¿Puede la conciencia cumplir la voluntad de Dios? ¿Pueden los sentimientos ayudar a las personas durante la adversidad? A los ojos de Dios, los sentimientos son Su enemigo. ¿No se ha expuesto esto claramente en las palabras de Dios?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Revelaciones de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 28). Reflexioné y me di cuenta de que no podía someterme porque vivía en los sentimientos carnales. En lo que respecta a la doctrina, sabía que las personas, los acontecimientos y las cosas que nos suceden cada día, ya sean buenos o malos, son permitidos por Dios y deben aceptarse de parte de Él. Pero cuando me enteré de que mi mamá estaba en la cárcel, no pude aceptarlo de parte de Dios, y mucho menos busqué Sus intenciones. Solo pensar en su dolor y tormento físico y mental en la cárcel me rompía el corazón. No quería que sufriera. También temía que no se mantuviera firme en su testimonio, que se convirtiera en una judas y, por tanto, no se salvara, o que la policía la torturara hasta la muerte en la cárcel y yo perdiera a mi madre. Me puse del lado de mis sentimientos carnales y discutí con Dios, y me quejé de que no la había protegido. Todo lo que pensaba era en resistencia a Dios. Me estaba poniendo en contra de Dios y estaba oponiéndome a Él. Pensé en Job durante sus pruebas. Perdió todo su ganado, todas sus posesiones y a sus diez hijos, y su cuerpo se cubrió de llagas dolorosas. Pero Job nunca se quejó. Creía que todo estaba en manos de Dios, y que incluso la adversidad venía con Su permiso, y aun así se sometió a Él y alabó Su nombre. Vi que Job tenía un corazón temeroso de Dios. ¡Estoy tan por debajo de él! Cuando me enteré de que a mi mamá la habían arrestado y estaba en la cárcel, simplemente no pude aceptarlo. Estaba viviendo completamente en los sentimientos. Aunque sabía que esto tenía el permiso de Dios, no pude someterme. Discutí con Dios y me opuse a Él en mi interior. ¿Dónde estaba mi corazón temeroso de Dios? Claramente es el gran dragón rojo el que odia a Dios y arresta y persigue a los creyentes, y por eso mi mamá está sufriendo tanto tras su arresto. Pero en lugar de odiar al PCCh, me quejé de Dios. ¡Tenía todo completamente al revés y no podía distinguir el bien del mal!
Después de eso, leí algunos pasajes más de las palabras de Dios y empecé a entender un poco el significado de por qué Dios permite la persecución y las tribulaciones. Dios dice: “A lo largo de Su obra, desde el principio hasta ahora, Dios ha dispuesto pruebas para cada persona —o, mejor dicho, para cada persona que le sigue— y estas vienen en distintos tamaños. Están los que han experimentado la prueba del rechazo por parte de su familia, los que han pasado por la prueba de los entornos adversos, los que han sufrido la prueba de ser arrestados y torturados, los que han pasado por la prueba de tomar decisiones, y los que se han enfrentado con las pruebas del dinero y el estatus. En general, cada uno de vosotros se ha enfrentado a todo tipo de pruebas. ¿Por qué obra Dios así? ¿Por qué trata a todos así? ¿Qué tipo de resultado busca? Esta es la idea central que deseo comunicaros: Dios quiere ver si la persona es o no de las que le temen y se apartan del mal. Esto significa que, cuando Dios te envía una prueba y hace que te enfrentes a alguna circunstancia, Su intención es comprobar si eres o no una persona que le teme, que se aparta del mal” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra). “Durante la obra de provisión y sustento continuos de Dios para el hombre, Él le comunica a este Sus intenciones y todos Sus requisitos, y le muestra Sus hechos, Su carácter, y lo que Él tiene y es. El objetivo es equipar al hombre con una estatura, y permitirle obtener diversas verdades suyas mientras este le sigue, verdades que son las armas que Él proporciona para luchar contra Satanás. Equipado así, el hombre debe afrontar los exámenes de Dios. Dios tiene muchos medios y vías para someterlo a examen, pero cada uno de ellos requiere la ‘cooperación’ del enemigo de Dios: Satanás. Es decir, habiéndole dado al hombre armas poderosas con las que luchar contra Satanás, Dios se lo entrega a este y le permite ‘someter a examen’ su estatura. Si el hombre puede romper las formaciones de batalla que Satanás ha establecido, escapar de su cerco y seguir viviendo, habrá superado el examen. Pero si es incapaz de hacerlo, y Satanás lo subyuga, no lo habrá superado. Cualquiera que sea el aspecto del hombre que Dios examine, el criterio de Su examen consiste en ver si se mantiene o no firme en su testimonio cuando Satanás lo ataque, o si renuncia o no a Dios, capitula y se rinde a él mientras este lo tiene atrapado. Puede decirse que, si el hombre puede salvarse o no, depende de que pueda superar y derrotar a Satanás; y si puede ganar o no la libertad, depende de que sea capaz de empuñar, por sí mismo, las armas que Dios le ha dado para superar la esclavitud de Satanás, haciendo que este abandone por completo la esperanza y renuncie a él. Si Satanás pierde la esperanza y renuncia a alguien, quiere decir que nunca más intentará quitarle esa persona a Dios, nunca más la acusará ni la perturbará, no la torturará ni atacará más deliberadamente; solo alguien así habrá sido verdaderamente ganado por Dios. Este es todo el proceso por el cual Dios gana a una persona” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II). “Los que verdaderamente siguen a Dios pueden resistir que se examine su obra, mientras que los que no siguen a Dios realmente no pueden resistir ninguna de las pruebas de Dios. Tarde o temprano serán expulsados, mientras que los victoriosos permanecerán en el reino. Que el hombre verdaderamente busque a Dios o no solo puede determinarse mediante el examen de su obra, es decir, las pruebas de Dios, y no tiene nada que ver con lo que el hombre mismo concluye. Dios no rechaza a ninguna persona a la ligera; todo lo que Él hace puede convencer por completo al hombre. No hace nada que sea invisible para el hombre ni ninguna obra que no pueda convencer al hombre. El que la creencia del hombre sea verdadera o no lo prueban los hechos y no lo puede determinar el hombre. Sin duda, ‘el trigo no se puede hacer cizaña y la cizaña no se puede hacer trigo’. Todos los que verdaderamente aman a Dios al final permanecerán en el reino y Dios no tratará mal a nadie que verdaderamente lo ame” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la práctica del hombre). Por las palabras de Dios, entendí que Él permite que la persecución y la tribulación lleguen a las personas para perfeccionarlas y hacerlas leales y sumisas a Él. Al mismo tiempo, Dios revela y descarta a aquellos que no son sinceros con Él. En los últimos días, Dios expresa la verdad para proveernos y nos dice todos Sus requisitos. Luego, Él dispone algunos entornos reales para probarnos y examinarnos, para ver si somos sinceros y sumisos a Él. Si podemos tomar la verdad como nuestra arma para luchar contra Satanás, mantenernos firmes en nuestro testimonio de Dios durante las pruebas y avergonzar por completo a Satanás, entonces nos convertimos en personas que han sido ganadas por Dios. Tomemos los arrestos y la persecución del PCCh como ejemplo. Los creyentes sinceros, a pesar de su dolor y debilidad, no niegan ni traicionan a Dios. En cambio, a través de la persecución de Satanás, ven claramente el rostro feo del diablo. En tiempos de debilidad y dolor, el esclarecimiento y la guía de las palabras de Dios les dan una fe aún mayor, y están dispuestos a arriesgar sus vidas para mantenerse firmes en su testimonio. A través de este tipo de entorno, Dios gana los corazones sinceros de las personas y obra la verdad en ellas. Es como la protagonista de la película “Fuego de fundidor”. Para obligarla a traicionar a Dios, la policía la desnudó y le aplicó descargas por todo el cuerpo con porras eléctricas. Soportó torturas extremas, pero las palabras de Dios le dieron fe. Ella prefería morir antes que traicionar o negar a Dios. Dio un testimonio rotundo por Él y, al final, avergonzó a Satanás. Vi que los creyentes sinceros, sin importar los entornos que experimenten o cuánto sufrimiento o tortura padezcan, pueden aferrarse a su lealtad a Dios. Para ellos, las tribulaciones y el sufrimiento son una forma de ser perfeccionados y también una bendición especial de Dios. Pero aquellos que no son sinceros con Dios lo niegan y lo traicionan por autoconservación cuando enfrentan tortura física, dolor o la amenaza de la muerte. Esas personas son la cizaña que queda en evidencia, las mismas que Dios descartará. Dios usa al gran dragón rojo como servidor tanto para revelar como para perfeccionar a las personas. ¡Dios es tan sabio! Recordé que mi mamá había tomado una determinación tras su último arresto: Incluso si la arrestaban de nuevo, se aferraría a su fe, persistiría en seguir a Dios y nunca lo traicionaría. Este arresto es la prueba que Dios le pone. Si traiciona a Dios para proteger su carne, quedará en evidencia. Pero si puede orar y confiar en Dios, y mantenerse firme en su testimonio por Él sin importar cómo la persiga Satanás, entonces este entorno la perfeccionará, y aumentará su fe y su amor. También es una oportunidad que Dios le ha dado para dar testimonio, una bendición especial de Su parte. Al entender esto, me desprendí de parte de la preocupación que sentía por mi mamá en mi corazón.
Mientras seguía buscando, me di cuenta de que tenía otro punto de vista equivocado. Pensaba que, si alguien era perseguido hasta la muerte en la cárcel, no podía ser salvo. No fue hasta que leí un pasaje de las palabras de Dios que mi punto de vista cambió. Dios dice: “No hablemos del fin último de esos mártires ni del veredicto de las acciones por parte de Dios; en cambio, preguntémonos esto: al llegar al final, ¿las formas en que terminaron las vidas de esos mártires se correspondieron con las nociones humanas? (No). Desde la perspectiva de las nociones humanas, pagaron un precio muy grande por propagar la obra de Dios, pero al final Satanás los dañó gravemente hasta la muerte. Esto no se corresponde con las nociones humanas. Sin embargo, esas cosas son precisamente las que les acontecieron; esto es lo que permitió Dios. ¿Qué verdad es posible buscar en esto? Que Dios permitiera que murieran así, ¿fue Su maldición y Su condena o Su arreglo y Su bendición? Ninguna de las dos. ¿Qué fue? A la gente le da mucha angustia pensar sobre la muerte de esos mártires, sin embargo, estos son ciertamente los hechos. ¿Qué explicación se le debería dar a que los creyentes en Dios mueran de esta manera? Cuando mencionamos este tema, os ponéis en su lugar, así que, ¿sentís en vuestro corazón aflicción y un poco de dolor oculto? Pensáis: ‘Estas personas realizaron su deber de propagar el evangelio de Dios y se les debería considerar buenas personas; por tanto, ¿cómo pudieron llegar a ese fin y a tal resultado?’. En realidad, así fue como murieron y perecieron sus cuerpos; esta fue su forma de partir del mundo humano, pero eso no significaba que su resultado fuera el mismo. No importa cuál fuera la forma de su muerte y partida, ni cómo sucediera, así no fue como Dios determinó los resultados finales de esas vidas, de esos seres creados. Esto es algo que has de tener claro. Por el contrario, esa fue precisamente la manera en que condenaron este mundo y dieron testimonio de las acciones de Dios. Estos seres creados usaron sus vidas de lo más preciadas, aprovecharon el último momento de ellas para dar testimonio de las obras de Dios, de Su gran poder, y declarar ante Satanás y el mundo que las obras de Dios son correctas, que el Señor Jesús es Dios, que Él es el Señor y Dios encarnado. Hasta el último momento de su vida siguieron sin negar el nombre del Señor Jesús. ¿No fue esta una forma de juzgar a este mundo? Aprovecharon su vida para proclamar al mundo, para probar a los seres humanos que el Señor Jesús es el Señor, Cristo, Dios encarnado, que la obra de redimir a toda la especie humana que Él realizó le permite a esta continuar viviendo, una realidad que es eternamente inmutable. ¿Hasta qué punto realizaron su deber los martirizados por propagar el evangelio del Señor Jesús? ¿Hasta el grado máximo? ¿Cómo se manifestó el máximo logro? (Ofrecieron sus vidas). Eso es, pagaron el precio con su vida. La familia, la riqueza y las cosas materiales de esta vida son cosas externas; lo único relacionado con uno mismo es la vida. Para cada persona viva, la vida es la cosa más digna de aprecio, la más preciosa, y resulta que esas personas fueron capaces de ofrecer su posesión más valiosa como confirmación y testimonio del amor de Dios por la humanidad. Hasta el día de su muerte, siguieron sin negar el nombre de Dios o Su obra y aprovecharon los últimos momentos de su vida para dar testimonio de la existencia de esta realidad; ¿no es esta la forma más elevada de testimonio? Esta es la mejor manera de realizar el deber de uno, eso es lo que significa cumplir con la responsabilidad” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Predicar el evangelio es el deber que todos los creyentes están obligados a cumplir). Después de leer las palabras de Dios, mi corazón se iluminó. Solía pensar que ser perseguido hasta la muerte por la policía significaba que no se podía ser salvado por Dios, pero Dios no lo ve así en absoluto. El Señor Jesús dijo: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25). Pensé en aquellos que se convirtieron en judas. Después de ser arrestados, aterrorizados por la tortura policial, vendieron a líderes y obreros, o a sus hermanos y hermanas, y también firmaron las Tres declaraciones. No sufrieron físicamente y fueron liberados, aún viven al día de hoy, pero han perdido su oportunidad de salvación para siempre y enfrentarán el castigo eterno en el futuro. Pero aquellos que fueron martirizados al ser perseguidos hasta la muerte por el gran dragón rojo, aunque fueron torturados hasta morir, se mantuvieron firmes en su testimonio a costa de sus propias vidas. Eso es lo más significativo y valioso, y Dios lo recuerda. Es como los discípulos en la Era de la Gracia que fueron martirizados por proclamar el nombre del Señor Jesús. Fueron leales a Dios. Después de que murieron, sus almas regresaron a Dios, y Él tenía arreglos adecuados para ellos. Es más, sus muertes son una prueba de que Satanás hace el mal al maltratar brutalmente al pueblo escogido de Dios, y son un testimonio victorioso de que Dios gana la gloria y derrota a Satanás. El porvenir de mi mamá está en manos de Dios. Todo lo que experimentará está bajo Su soberanía y Sus arreglos. Incluso si es perseguida hasta la muerte, sería por el bien de la justicia, y sería algo glorioso. Solo soy un ser creado diminuto; no tengo derecho a decirle a Dios qué hacer. Debo someterme a Su soberanía y a Sus arreglos. Al darme cuenta de esto, el tormento en mi corazón comenzó a disminuir.
En enero pasado, mi abuelo escribió para decir que mi mamá había enviado una carta desde la cárcel. Dijo que el trabajo forzado es muy arduo y que su vista ha empeorado mucho. Escuchar esto me llenó de furia y me rompió el corazón. Pensé: “Mamá ya tenía problemas en la vista. Haciendo un trabajo tan pesado todos los días, ¿y si se queda ciega? Todavía le queda mucho de su condena. ¡Los días que vienen van a ser muy difíciles para ella!”. Entonces, recordé las palabras de Dios: “La senda por la cual Dios nos guía no va directamente hacia arriba, sino que es un camino con curvas, lleno de baches; además, Dios dice que cuanto más escarpado es el camino, más puede revelar nuestro corazón amoroso. Sin embargo, ninguno de nosotros puede abrir una senda así. En lo que se refiere a Mi experiencia, Yo he caminado por muchas sendas rocosas y traicioneras y he soportado gran sufrimiento; en ocasiones, incluso he sufrido tanto dolor que he querido gritar, pero he caminado por esta senda hasta este día. Creo que esta es la senda que Dios dirige, así que soporto el tormento de todo el sufrimiento y sigo adelante, pues esto es lo que Dios ha ordenado; entonces ¿quién puede escapar a esto? No pido recibir ninguna bendición; todo lo que pido es poder ser capaz de caminar por la senda por la que debo caminar de acuerdo con las intenciones de Dios. No busco imitar a los demás, caminar por la senda que ellos recorren; todo lo que busco es poder ofrecer Mi devoción y caminar por Mi senda designada hasta el final. No pido la ayuda de los demás; para ser franco, Yo tampoco puedo ayudar a nadie más. Parece que soy terriblemente sensible en este tema. No sé lo que otras personas piensan. Esto se debe a que siempre he creído que la cantidad de sufrimiento que una persona debe soportar y la distancia que debe recorrer en su senda están preordinadas por Dios, y que, en realidad, nadie puede ayudar a nadie más” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La senda… (6)). Al reflexionar sobre las palabras de Dios, entendí que la senda de la fe no es fácil; todos debemos soportar una gran cantidad de sufrimiento. Las dificultades que cada persona experimentará están preordinadas por Dios. Cómo trata la policía a mi mamá, cuánto sufre en la cárcel, si se quedará ciega, todo esto está en manos de Dios. Lo único que puedo hacer ahora es orar más, poner a mi mamá en manos de Dios y pedirle que le dé la fe para experimentar este entorno. Ahora, cuando pienso en mi mamá, aunque todavía siento un poco de preocupación e inquietud, ya no afecta mi estado. Puedo sosegar mi corazón y dedicarme a mi deber, porque entiendo que todo lo que Dios hace es bueno y contiene Sus buenas intenciones.