Ya no soy demasiado cautelosa en mis deberes
En mayo de 2024, recibí una carta de denuncia. Trataba sobre la hermana Wang Yi, con quien yo había cooperado antes. Las verificaciones mostraban que, durante su tiempo como líder, Wang Yi había sido arrogante y sentenciosa. Había promovido y utilizado a varias personas malvadas e incrédulos para el trabajo de la iglesia, y no escuchaba cuando los demás le advertían que no lo hiciera, lo que perjudicó gravemente el trabajo de la iglesia. Al final, la destituyeron y la aislaron para que reflexionara sobre sí misma. Ver lo que le pasó a Wang Yi me dejó una profunda inquietud. Sentí que ser líder era realmente peligroso; nunca sabes cuándo podrías hacer el mal, quedar en evidencia y ser descartada. A finales de septiembre, recibí una carta de mis líderes en la que me pedían que trabajara temporalmente en la iglesia de la que Wang Yi había sido responsable. Pensé: “Mi entrada en la vida es deficiente y mi carácter además es bastante arrogante. Si no hago bien el trabajo, ¿también quedaré en evidencia y me descartarán?”. Sabía que este deber me llegaba con el permiso de Dios, y que rechazarlo no estaría de acuerdo con Su intención. Pero si lo aceptaba, tenía miedo de quedar en evidencia. Estaba muy indecisa, pero al final, acepté a regañadientes.
Luego, fui a trabajar a esa iglesia. Tiempo después, descubrí que una supervisora técnica no llevaba ninguna carga por su deber, siempre era perezosa e irresponsable, y era necesario destituirla lo antes posible. En ese momento, pensé en promover a Xincheng para que se formara y realizara el deber de supervisora. Por las evaluaciones de los hermanos y hermanas, pude ver que Xincheng llevaba una carga en su deber y poseía habilidades en esta área, así que podía estar a prueba por un tiempo. Pero mi compañera, la hermana Lin Hui, dijo que la familia de Xincheng la perseguía por su fe en Dios, y le preocupaba que hacerla supervisora ocasionaría riesgos. Tras investigar su situación, me enteré de que, cuando Xincheng empezó a creer en Dios, su esposo la había perseguido, pero ya habían pasado varios años y ahora él no decía nada. Así que le dije a Lin Hui que de momento no había nadie más adecuado, y que Xincheng podía hacer el trabajo mientras la observábamos, pero Lin Hui siguió sin estar de acuerdo. Pensé: “Acabo de llegar para hacer este deber, así que no conozco a los miembros de la iglesia tan bien como Lin Hui. Además, su actitud es bastante firme. Si yo insistiera en utilizar a Xincheng, ¿qué pasaría si su esposo la persiguiera y pusiera en peligro a la iglesia? ¿No tendría yo que asumir esa responsabilidad? ¿Los hermanos y hermanas no dirían entonces que yo era arrogante y sentenciosa por no escuchar las opiniones de los demás? Eso sería una acción malvada de mi parte”. Al pensar en eso, no dije nada más. Como resultado, el progreso del trabajo se retrasó porque la supervisora técnica no fue destituida a tiempo. Además, en el trabajo de cultivar personas, vi que la predicadora Li Yan tenía cierto calibre y podía aceptar la verdad. Sin embargo, su entrada en la vida era superficial y no entendía varios principios. Aun así, sentía que, una vez que los entendiera, podría hacer un trabajo real, por lo que planeaba cultivarla. Pero después, algunos comentaron que Li Yan era más bien falsa, y dijeron que no informaba sobre el trabajo que necesitaba informar y que, incluso, afirmaba no saber cómo hacerlo. Tras reunirme con ella para entender la situación, me di cuenta de que no estaba omitiendo hacer los informes ni estaba siendo falsa, sino que su experiencia era superficial y no sabía cómo hacer el trabajo. En ese momento, pensé: “Los hermanos y hermanas no están tratando a Li Yan correctamente; solo están juzgando por las apariencias. Debería hablar con ellos sobre los principios de tratar correctamente a las personas”. Pero luego tuve otro pensamiento: “Puesto que todos los hermanos y hermanas han dicho esto, si sigo insistiendo en mi propio punto de vista, ¿no dirán que soy igual que Wang Yi, que no escucho las sugerencias de los demás y que actúo de forma arbitraria al cultivar personas? Mejor no me expongo. Solo observaré un tiempo a ver qué pasa”. Tras pensar esto, no cultivé a Li Yan. Cuando mis líderes me escribieron para preguntarme sobre la situación de cultivar personas, pensé: “Si recomiendo a Li Yan, ¿qué pasa si luego queda en evidencia? ¿No dirán los líderes que mi carácter es arrogante y que no acepto las opiniones distintas de los hermanos y hermanas? Pero, si no cultivo a nadie, los líderes dirán que no estoy haciendo ningún trabajo real. Será mejor que les diga a los líderes que no puedo discernirla. De esta forma, aunque Li Yan quede en evidencia más adelante, no será solo responsabilidad mía”. Así que, cuando les respondí a los líderes, por un lado dije que podíamos cultivar a Li Yan y, por otro, dije que no podía discernirla, sin expresar una actitud clara. Después de eso, seguí sin cultivar a Li Yan. Como siempre era demasiado cautelosa al hacer mi deber, por miedo a tener que asumir la responsabilidad si los ajustes de personal eran inadecuados, seguía demorándome y no me atrevía a tomar una decisión definitiva. Como resultado, parte del trabajo avanzó lentamente debido a la falta de personal. Me di cuenta de que mi estado era incorrecto, así que oré a Dios: “Oh, Dios, ahora mismo soy muy pasiva al hacer mi deber y siempre soy demasiado cautelosa. Siento mucho dolor en mi corazón. Te pido que me guíes para entender mis propios problemas”.
Más tarde, mis líderes me escribieron para preguntarme: “¿Por qué es tan lento el progreso al cultivar personas? Vemos que eres muy pasiva al hacer tu deber y no sabemos el motivo”. Les hablé de mi estado a mis líderes y me enviaron un pasaje de las palabras de Dios: “Algunas personas han creído en Dios durante varios años, pero no comprenden lo más mínimo de la verdad. Su visión de las cosas sigue siendo la misma que la de los no creyentes. Cuando ven que un falso líder o anticristo es revelado y descartado, piensan: ‘Como creyente en Dios y seguidor Suyo, vivir ante Dios ¡es como estar en la cuerda floja! Es como vivir al filo de la navaja’. Otros alegan: ‘Ser líder u obrero y servir a Dios es arriesgado. Como dice el dicho: “Estar cerca de un rey es igual de peligroso que yacer junto a un tigre”. Si haces o dices algo equivocado, habrás ofendido el carácter de Dios ¡y serás descartado y castigado!’. ¿Son correctas estas observaciones? ¿Qué significan las palabras ‘estar en la cuerda floja’ y ‘vivir al filo de la navaja’? Con estas palabras se quiere decir que una situación es muy peligrosa; que se afronta un gran peligro a cada instante y el menor descuido te hará pisar en falso. ‘Estar cerca de un rey es igual de peligroso que yacer junto a un tigre’ es un dicho común entre los no creyentes. Significa que es peligroso vivir en presencia de un rey diablo. Si uno aplica este dicho al servicio a Dios, ¿en qué se ha equivocado? Comparar a un rey diablo con Dios, con el Creador, ¿acaso no es una blasfemia contra Dios? Ese es un problema grave. Dios es un Dios justo y santo; es perfectamente natural y está justificado que el hombre deba ser castigado por resistirse y ser hostil a Dios. Satanás y los diablos no poseen ni pizca de la verdad; son inmundos y perversos, masacran a los inocentes y devoran a los buenos. ¿Cómo se los va a mencionar en la misma frase que se menciona a Dios? ¿Por qué la gente distorsiona la realidad y calumnia a Dios? ¡Es una blasfemia tremenda contra Él! Cuando se poda a algunas personas habitualmente negativas y que no hacen el deber con sinceridad, a estas les preocupa ser descartadas y suelen pensar para sus adentros: ‘Realmente, ¡creer en Dios es como estar en la cuerda floja! En cuanto haces algo mal, te podan; en cuanto te califican de falso líder o anticristo, te destituyen y descartan. En la casa de Dios, no es raro que Dios se enoje, y cuando la gente ha hecho unas cuantas cosas malas, se la descarta con una palabra. No se les da siquiera la oportunidad de arrepentirse’. ¿Son las cosas así en realidad? ¿De verdad la casa de Dios no le da a la gente la oportunidad de arrepentirse? (Eso no es así). Esas personas malvadas y anticristos solo son descartados porque han cometido múltiples maldades y se los ha podado, y sin embargo, a pesar de reiteradas amonestaciones, su conducta no mejora. ¿Qué problema hay en que las personas piensen de esta forma? Se justifican a sí mismas con engaños. No persiguen la verdad ni contribuyen con mano de obra adecuadamente, y como tienen miedo de que las echen y descarten, se quejan amargamente y difunden nociones. Evidentemente, son de poca humanidad, suelen ser superficiales y negativas y flojean en el trabajo. Temen ser reveladas y descartadas, por lo que echan toda la culpa a la iglesia y a Dios. ¿Cuál es la naturaleza de esto? Es juzgar a Dios, quejarse sobre Dios y resistirse a Él. Estas observaciones son las falacias más obvias y las afirmaciones más absurdas. El hecho de que estas personas puedan decir tales cosas es una prueba de que, a pesar de creer en Dios durante años, nunca han perseguido la verdad en absoluto. Esto solo provocará que se hundan hasta el punto de enjuiciar a Dios, resistirse a Él y blasfemarlo” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando las actitudes corruptas). El severo desenmascaramiento de Dios me traspasó el corazón y fue doloroso de soportar. Recordé cuando vi que a Wang Yi la destituyeron por ser arrogante, insistir en sus propios puntos de vista, elegir personas vulnerando los principios y trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia. Eso me hizo sentir que lo que la había llevado a cometer esas acciones malvadas fue hacer el deber de líder. Pensé que nunca debía ser líder en el futuro; si hacía el mal, no tendría oportunidad de ser salva. Cuando los líderes de nivel superior me pidieron que me hiciera cargo del trabajo de la iglesia, acepté en apariencia, pero, en mi corazón, estaba a la defensiva. Sentía que ser líder era un trabajo peligroso y temia cometer un error y luego quedar en evidencia y ser destituida. Podía ver con claridad que la supervisora técnica era irresponsable en su deber y había que destituirla urgentemente. Tras sopesar las cosas, sentí que Xincheng era una candidata adecuada y quería promoverla y cultivarla. Pero cuando escuché que mi compañera no estaba de acuerdo con utilizar a Xincheng, no intenté seguir discutiéndolo, porque temía que dijera que yo estaba insistiendo en mis propios puntos de vista. También tenía miedo de que el esposo de Xincheng volviera a perseguirla y de tener que asumir la responsabilidad si esto le traía problemas a la iglesia. Así que, no reemplacé a la supervisora a tiempo, lo que retrasó el progreso del trabajo. Además, quería cultivar a Li Yan, pero cuando escuché que algunos hermanos y hermanas tenían una mala evaluación de ella, aunque sabía que debía hablar con ellos sobre los principios de tratar a las personas de manera justa, temía que dijeran que era arrogante y que no escuchaba a los demás, así que no me atreví a insistir. Como era tan temerosa y vacilante al hacer mi deber y no me atrevía a tomar una postura, no se cultivó al personal a tiempo, lo que obstaculizó el trabajo de la iglesia. En las palabras de Dios, vi que todos estos pensamientos míos eran una forma de estar a la defensiva contra Dios. Los reyes mundanos no son justos ni rectos; en cuanto descubren que alguien ha hecho algo mal o que los ha disgustado un poco, lo atormentan. Yo había considerado que Dios era igual que un rey mundano, que haría responsables a las personas y las destituiría y descartaría en cuanto cometieran un error. ¡Esto era una grave blasfemia contra Dios! Pensándolo bien, el fracaso de Wang Yi se debió principalmente a que su carácter era arrogante. Actuaba de forma arbitraria en su deber, no escuchaba ni siquiera cuando los hermanos y hermanas la aconsejaban, y era especialmente insistente en sus propios puntos de vista. Esto perjudicó el trabajo, y fue por eso que la destituyeron. No es que fuera descartada por cometer un solo error. Yo no me fijé en el contexto ni en el curso de los acontecimientos, sino que solo juzgué por las apariencias, y entendí que había quedado en evidencia por estar realizando el deber de líder. ¡Realmente estaba cambiando blanco por negro y no podía distinguir el bien del mal! Rápidamente oré: “Oh, Dios, como no conozco Tu carácter justo, siempre dudo y estoy a la defensiva al hacer mi deber. Mis pensamientos y manifestaciones blasfeman contra Ti, y también han obstaculizado el trabajo de la iglesia. Amado Dios, te pido que me guíes para conocer mi propio carácter corrupto”.
Después, reflexioné. ¿Qué carácter corrupto estaba haciendo que estuviera a la defensiva contra Dios de esta manera? Un día, leí un pasaje de las palabras de Dios: “Las personas deben abordar sus deberes y a Dios con un corazón honesto. Quienes temen a Dios deberían ser capaces de hacer esto. ¿Qué actitud ante Dios tienen las personas con corazones honestos? Cuando menos, tienen corazones temerosos de Dios, corazones sumisos a Dios en todas las cosas; es decir, que no preguntan por bendiciones ni calamidades, no hablan de condiciones, y dejan que Dios las instrumente como desee. Estas son las personas de corazón honesto. Aquellas que siempre dudan de Dios, que siempre lo están escrutando, que siempre intentan llegar a un trato con Él, ¿son personas con un corazón honesto? (No). ¿Qué reside en los corazones de estas personas? Falsedad y perversidad; siempre están escrutando. ¿Y qué es lo que escrutan? (La actitud de Dios hacia las personas). Están siempre escrutando la actitud de Dios hacia las personas. ¿Cuál es el problema? ¿Y por qué la escrutan? Porque afecta a sus intereses vitales. En sus corazones, piensan: ‘Dios ha dispuesto esta circunstancia para mí, Él ha hecho que me pase esto. ¿Por qué lo ha hecho? No les ha ocurrido a otras personas, ¿por qué tenía que pasarme a mí? ¿Y cuáles serán las consecuencias?’. Esto es lo que escrutan, sus ganancias y pérdidas, sus bendiciones y calamidades. Y mientras escrutan estas cosas, ¿acaso pueden practicar la verdad? ¿Son capaces de someterse a Dios? No lo son. ¿Cuál es la naturaleza de las cosas que piensan en su fuero interno? Todas estas personas se centran en sus propios intereses y en asegurarse beneficios para sí mismas. […] ¿Qué ocurre cuando las personas solo tienen en cuenta sus propias perspectivas, sinos e intereses? No les resultará fácil someterse a Dios; aunque quieran, no podrán. Todo aquel que le da especial importancia a sus propias perspectivas, a su sino y a sus intereses, siempre escruta si la obra de Dios es beneficiosa para sus perspectivas, para su sino y para la obtención de bendiciones. Al final, ¿cuál es la consecuencia de todo su escrutinio? Solo puede ser que, como la obra de Dios no concuerda con sus nociones, a menudo se quejan de Dios, se rebelan contra Él y se oponen a Él. Aunque todavía puedan persistir en realizar el deber, lo hacen de manera negligente y con negatividad; en su corazón, siguen pensando en cómo sacar provecho y no sufrir ninguna pérdida. Realizar el deber con tales intenciones equivale a intentar hacer tratos con Dios. ¿Qué carácter indica esto? Es falsedad, es un carácter perverso. Este no es un carácter corrupto ordinario, sino que se ha convertido en perversidad. ¡Albergar este tipo de carácter perverso en el corazón es luchar contra Dios! Debes ver con claridad este problema. Si alguien siempre está escrutando a Dios y haciendo el deber con una mentalidad transaccional, ¿será capaz de cumplir su deber? En absoluto. No adora a Dios con el corazón y con honestidad, y no trata su deber con honestidad. Mientras hace su deber, se limita a observar, siempre guardándose algo. ¿Cuál es la consecuencia de esto? Dios no obra en ese alguien: está atolondrado y confuso, no entiende cuáles son los principios-verdad y siempre actúa según su propia voluntad, cometiendo errores constantemente” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se buscan los principios-verdad es posible hacer bien el deber). El desenmascaramiento de las palabras de Dios me mostró lo increíblemente egoísta y despreciable que era. Pensé en cómo, desde que me ocupé de la carta de denuncia contra Wang Yi, había albergado nociones sobre Dios en mi corazón, y sentía que Wang Yi había quedado en evidencia únicamente por su deber como líder. Con este punto de vista falaz, me volví temerosa y vacilante al hacer mi deber. Podía ver con claridad que había que destituir a tiempo al personal inadecuado, y también había encontrado a personas a las que se podía cultivar. Pero cuando escuchaba opiniones distintas, me preocupaba que, si tomaba una mala decisión, tendría que asumir la responsabilidad. Así que posponía tomar una postura, prefería dejar que el trabajo de la iglesia se obstaculizara en lugar de reasignar al personal rápidamente, y retrasaba el progreso del trabajo. En lo único que pensaba era en mi propio desenlace y destino, y no me importaba en absoluto el trabajo de la iglesia. Dios me exaltó al darme un deber tan importante para que pudiera guiar a los hermanos y hermanas a experimentar Sus palabras y practicar la verdad, y para encontrar personas adecuadas para hacer diversos deberes. Pero yo solo tenía en cuenta mis propios intereses, estaba llena de sospechas hacia Dios y era demasiado cautelosa, así que no me atrevía a expresar mis opiniones. No estaba cumpliendo con mis responsabilidades en absoluto. Las personas con corazones honestos tratan su deber con un corazón sincero. Piensan en cómo proteger los intereses de la casa de Dios, y pueden ganar Su guía en su deber. Pero, mirándome a mí misma, siempre me preocupaba que utilizar a la persona equivocada me llevaría a quedar en evidencia y ser descartada. En lo único que pensaba era en cómo proteger mis propios intereses. Llevar esa mentalidad a mi deber hacía imposible que recibiera la guía y las bendiciones de Dios.
Entonces me pregunté por qué siempre era demasiado cautelosa al hacer mi deber y temía que expresar una opinión distinta llevara a la gente a decir que yo era arrogante y sentenciosa. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ser arrogante y sentenciosa y defender los principios? En mi búsqueda, leí las palabras de Dios: “Hay algunas personas que a menudo vulneran los principios en sus actos. No aceptan la poda, saben en sus corazones que lo que los demás dicen concuerda con la verdad, pero no lo aceptan. ¡Son tan arrogantes y sentenciosas! ¿Por qué decimos que son arrogantes? Si no aceptan la poda, entonces no son obedientes, ¿y acaso la desobediencia no es arrogancia? Creen que hacen bien las cosas y que no cometen errores, lo cual significa que no se conocen a sí mismas, y eso es arrogancia” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La naturaleza arrogante del hombre es la raíz de su resistencia a Dios). “Por tanto, si llega un momento en el transcurso de tu deber en que todo el mundo está en desacuerdo, ¿cómo debes practicar? ¿Discutir con todas tus fuerzas va a resolver el problema? (No). Entonces, ¿cómo debes resolverlo? En esta situación, una persona que comprenda la verdad debe dar un paso adelante para resolver la cuestión, poniendo, en primer lugar, el asunto sobre la mesa y dejando que ambas partes digan lo que piensan. Luego, todos deben buscar la verdad juntos y, tras orar a Dios, destacar la verdad pertinente en Sus palabras para hablar de ella. Una vez que hayan hablado de los principios-verdad y hayan ganado en claridad, ambas partes podrán someterse. Han de aprender a someterse a la verdad. […] Una actitud fuerte y decidida a la hora de proteger los intereses de la casa de Dios es señal de una postura firme y de adhesión a los principios, cosa que recibe la aprobación de Dios. La gente puede creer que hay un problema en esta actitud, pero no es gran cosa; no tiene nada que ver con la revelación de un carácter corrupto. Recordad que lo más importante es atenerse a los principios-verdad” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Practicar la verdad es la única manera de obtener la entrada en la vida). Las palabras de Dios me ayudaron a entender la diferencia entre ser arrogante y sentenciosa y defender los principios: La arrogancia y la sentenciosidad significan que, cuando tus acciones vulneran claramente los principios, sigues insistiendo en tus propios puntos de vista, te niegas a aceptar cuando los demás te señalan tus problemas o te podan y, en su lugar, simplemente crees que tienes razón. Pero insistir en hacer algo después de buscar y confirmar que es conforme a los principios, eso es defenderlos y está de acuerdo con la intención de Dios. Vi que Xincheng llevaba una carga por su deber y entendía el lado técnico, lo que la hacía adecuada para ser supervisora técnica. A mi compañera le preocupaba el entorno en la casa de Xincheng y no quería promoverla. Debería haber buscado la verdad con mi compañera para asegurarme de que promovíamos y utilizábamos a las personas según los principios, para que el trabajo de la iglesia no se viera afectado. Vi que se podía cultivar y formar a Li Yan, pero, como los hermanos y hermanas no entendían los principios, la juzgaron por las apariencias y su evaluación sobre ella no fue objetiva. Debería haberlos guiado para que contemplaran a las personas según las palabras de Dios, pero temía que dijeran que era arrogante e insistente con mis propias opiniones, así que renuncié a cultivarla. Vi lo absurda que era realmente mi comprensión; ni siquiera podía distinguir entre ser arrogante y sentenciosa y defender los principios. Había tratado el manejo de los asuntos según los principios como si fuera arrogancia y, como resultado, no me atrevía a expresar mis opiniones ni a defender los principios, lo que obstaculizó el trabajo de la iglesia. Al mismo tiempo, también encontré una senda de práctica en las palabras de Dios: Cuando me enfrente a puntos de vista u opiniones diferentes al hacer mi deber, debería exponer el asunto abiertamente a fin de que todos podamos buscar la verdad juntos para resolverlo. Al darme cuenta de esto, tuve una sensación de alivio inmediata.
Más tarde, pensé en las palabras de Dios, y mi senda para promover y cultivar personas se hizo más clara. Dios dice: “En cuanto a ciertos individuos con talento, en situaciones donde nadie puede desentrañarlos o entenderlos, se los puede ascender y usar de manera preliminar conforme a las necesidades de la obra de la iglesia; es fundamental no retrasar la obra ni el cultivo de las personas. Algunos preguntan: ‘¿Qué pasa si estropean la obra después de ser utilizados? ¿Quién es responsable?’. Cuando usas a alguien, ¿es como si lo colocaras en una isla desierta sin que nadie pueda ponerse en contacto con él? ¿No hay en realidad muchos otros a su alrededor dedicados a tareas específicas? Siempre hay maneras de resolver todos estos asuntos, concretamente mediante la supervisión, la observación y la comprensión y, si las condiciones lo permiten, a través de un estrecho contacto. ¿Qué implica exactamente un estrecho contacto? Se trata de trabajar junto a ellos; el proceso de trabajar es el proceso de entenderlos. ¿Acaso no los acabarás entendiendo poco a poco por medio de este tipo de contacto? Si tienes la oportunidad de entablar contacto, pero no lo haces, y solo efectúas una llamada telefónica para realizar unas cuantas preguntas y ya está, resulta imposible comprenderlos. Debes contactar con quienes puedas para resolver los problemas. Por consiguiente, los líderes y obreros no deben ser perezosos en su trabajo. Así pues, si quieres observar y entender a alguien, ¿cómo deberías hacerlo? (Contactando con esa persona). ¿Es así? ¡La clave es poner el corazón en ello!” (La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (7)). Las palabras de Dios me ayudaron a entender que nadie puede garantizar una precisión absoluta al elegir a alguien. Mientras tu elección esté de acuerdo con los principios en el momento presente, cumpla los requisitos para cultivo y uso según las necesidades del trabajo, y beneficie al trabajo, es suficiente. Luego, tras la observación posterior, las personas adecuadas pueden continuar en su puesto, mientras que las inadecuadas pueden ser reasignadas o destituidas. Practicar de esta manera es beneficioso para el trabajo de la iglesia. Si alguien que es promovido y cultivado luego queda en evidencia como inadecuado, la casa de Dios no te hará responsable; después de todo, nadie puede calar la esencia de una persona a simple vista. Más tarde, hablé con mi compañera a la luz de las palabras de Dios, y ella estuvo de acuerdo en reasignar a Xincheng al deber de supervisora técnica. Después de que Xincheng asumió el deber, no trajo ningún riesgo de seguridad a la iglesia. También hablé con Li Yan y la ayudé con sus deficiencias. Después de un tiempo, Li Yan progresó un poco y empezó a centrarse en cómo lograr resultados en su deber. Posteriormente, fue elegida como líder de distrito. Cuando vi que todo el personal había sido reasignado adecuadamente y que todos estaban haciendo sus deberes con normalidad, odié aún más lo egoísta y despreciable que había sido en el pasado. Solo había tenido en cuenta mis propios intereses y había obstaculizado muchísimo el trabajo de la iglesia. Después de esto, me dediqué a mi deber. Cuando me encontraba con problemas que no podía discernir, buscaba los principios con los hermanos y hermanas. Después de un tiempo, avanzamos en los distintos aspectos del trabajo. Le di gracias a Dios desde el fondo de mi corazón y experimenté lo relajante y gozoso que es hacer mi deber según los principios.
Dos meses después, los líderes de nivel superior me pidieron que escribiera un currículum y empezaron a recopilar evaluaciones sobre mí. Pensé: “¿Van a reasignar mi deber otra vez?”. Al pensar en cómo antes había estado llena de especulaciones y dudas sobre las reasignaciones de deberes, oré a Dios en mi corazón y expresé que esta vez estaba dispuesta a someterme sin importar a qué deber me reasignaran. Unos días después, los líderes me escribieron para decirme que había sido elegida como miembro del grupo de toma de decisiones. Cuando vi que era el grupo de toma de decisiones, igual me sorprendí y me puse un poco nerviosa. “Hacer mi deber en el grupo de toma de decisiones conlleva una responsabilidad aún mayor. Muchos asuntos requieren decisiones, y si se toma una mala decisión que perjudica el trabajo de la iglesia, seré descartada y perderé mi oportunidad de ser salva”. Me sentía un poco indecisa. Luego, los líderes me enviaron un pasaje de las palabras de Dios: “Existen principios sobre a qué tipo de personas asciende y utiliza la casa de Dios y a cuáles no, y sobre a quiénes cultiva y a quiénes no; todo se basa en las necesidades del trabajo de la casa de Dios. No importa a cuáles se ascienda y utilice, el objetivo es cultivarlas para que puedan hacer bien su deber y sepan cómo experimentar la obra de Dios, así como para que sean capaces de asumir el trabajo y actuar conforme a los principios-verdad. No importa qué problema se esté resolviendo, el objetivo es permitirles entender más de la verdad y aprender a extraer lecciones y obtener discernimiento de las diversas personas, acontecimientos y cosas con los que se encuentren. De esta manera, les es más fácil entrar en la realidad-verdad en todos los aspectos. No se trata de aprovecharse de ti para que rindas servicio, y mucho menos de hacerlo para cubrir un puesto vacante porque no pueda encontrarse a nadie adecuado, solo para echarte cuando aparezca alguien que sí lo sea. No es así. De hecho, se trata de darte la oportunidad de formarte. Si persigues la verdad, te mantendrás firme; si no la persigues, seguirás sin poder mantenerte firme. No es en absoluto que, porque a la casa de Dios le resultes desagradable, vaya a buscar un asidero contra ti y una oportunidad para descartarte. Cuando la casa de Dios dice que te cultivará y te ascenderá, es que te cultivará de verdad. Lo que importa es cómo te esfuerces por la verdad. Si no aceptas la verdad en lo más mínimo, entonces la casa de Dios renunciará a ti y ya no te cultivará. Algunas personas, tras un período de cultivo, son destituidas porque su calibre es escaso y no pueden hacer un trabajo real. Algunas, durante su período de cultivo, no aceptan la verdad en lo más mínimo, actúan a su antojo y trastornan y perturban el trabajo de la casa de Dios, y son destituidas. Otras no persiguen la verdad en absoluto, recorren la senda de los anticristos, siempre trabajan por la fama, el provecho y el estatus, y son destituidas y descartadas. Todas estas situaciones se gestionan de acuerdo con los principios de la casa de Dios para utilizar a las personas. La casa de Dios seguirá cultivando a aquellos que pueden aceptar la verdad y esforzarse por ella, incluso si cometen transgresiones al equivocarse en algo. Si no se trata de alguien que pueda aceptar la verdad y no la acepta cuando le sobreviene la poda, entonces se le debe destituir y descartar directamente. […] Sea cual sea la situación, cuando la casa de Dios asciende a estas personas, siempre lo hace para cultivarlas y guiarlas a la realidad-verdad, con la esperanza de que puedan hacer bien el trabajo de la iglesia y cumplir con los deberes que les corresponden. Aun cuando no sepas cómo hacer algún trabajo por ser necio y carecer de perspectiva o porque tu calibre es escaso, mientras te esfuerces por los principios-verdad, tengas ese sentido de la responsabilidad, estés dispuesto a hacer bien ese trabajo y puedas salvaguardar el trabajo de la iglesia, la casa de Dios te seguirá cultivando aunque hayas hecho algunas tonterías en el pasado. Algunos, a pesar de tener un calibre algo escaso, pueden hacer algún trabajo sencillo. Aunque su charla sobre la verdad para resolver problemas no pueda dar buenos resultados, pueden salvaguardar el trabajo de la iglesia. Sea cual sea el aspecto de la verdad que se comparta en cada reunión, son capaces de aceptarlo y de ser obedientes y sumisos. Si algún trabajo no se hace bien, pueden extraer lecciones de ello. Aunque su calibre es algo escaso, su corazón puede esforzarse por la verdad. Después de trabajar durante un tiempo, progresan y sus resultados son cada vez mejores. A Mis ojos, tales personas tienen esperanza de obtener la salvación. La mayoría de la gente cree que los que poseen buen calibre tienen probabilidades de obtener la salvación. A Mi juicio, no es necesariamente así. La clave es que las personas tienen que perseguir la verdad para poder obtener la obra del Espíritu Santo, despojarse de su carácter corrupto y obtener la salvación. Algunos tienen un calibre promedio y los resultados de su deber también son promedio, pero tras años de riego y provisión por parte de la casa de Dios, empiezan a poner su corazón en la verdad y, de hecho, llegan a entender algunas verdades. También obtienen algunas experiencias prácticas, pueden desentrañar ciertas cosas y resolver algunos problemas, con lo que progresan cada vez más en el trabajo de la iglesia. Esto es bastante bueno; merece la pena cultivar a tales personas” (La Palabra, Vol. VII. Sobre la búsqueda de la verdad. Cómo perseguir la verdad (26)). Las palabras de Dios me conmovieron profundamente y sentí aún más lo despreciable y perversa que era, con mi mentalidad mezquina y desconfiando todo el tiempo de Dios. A la vez, por las palabras de Dios, también entendí que Su casa tiene principios para promover y descartar a las personas. Cuando se promueve y utiliza a alguien, se hace con la sincera intención de cultivarlo. Dios salva y perfecciona a quienes persiguen la verdad; Él deja en evidencia y descarta a quienes no lo hacen. Aunque los que persiguen la verdad puedan tener desviaciones y deficiencias en su deber, mientras acepten la verdad, progresarán cada vez más y no serán descartados. Los que son descartados solo son destituidos finalmente porque no persiguen la verdad, no hacen su deber adecuadamente por mucha ayuda y apoyo que reciban, y retrasan el trabajo de la iglesia. Recordé cómo yo también había usado a algunas personas de forma incorrecta cuando era líder u obrera, pero la casa de Dios no me condenó ni dejó de cultivarme por ello. En su lugar, analizaron el contexto de por qué se utilizó a las personas equivocadas en ese momento, y, al ver que yo había reflexionado y me había entendido un poco, me dieron otra oportunidad para formarme. Al darme cuenta de esto, mi corazón se sintió tranquilo. Oré a Dios, dispuesta a someterme a los arreglos de la iglesia, y luego acepté el deber.
Una vez, al elegir a una supervisora del equipo, estábamos viendo las evaluaciones de una hermana. La mayoría escribió que esta persona podía soportar las dificultades, que se sometería a cualquier deber que se le asignara, y que a menudo hablaba de conocerse a sí misma, así que acordaron elegirla como supervisora. Yo había estado en contacto con esta hermana antes. Por lo que sabía de ella, constantemente no seguía los principios en su deber, podía decir algunas palabras y doctrinas, pero no tenía realidad-verdad y no podía resolver problemas reales, y no lograba resultados en su deber. No era adecuada para ser supervisora. Quería expresar mi propio punto de vista, pero luego pensé: “Como todas mis compañeras han estado de acuerdo en que sea la supervisora, si soy la única que no lo aprueba, ¿dirán que soy demasiado arrogante?”. Dudé un poco. En ese momento, recordé la diferencia entre defender la verdad y ser arrogante y sentenciosa. Actuar según los principios no es arrogancia. Además, no conocían bien a esta persona. Debía exponer mi propio punto de vista y sopesar el asunto con todas según los principios. Por lo tanto, expuse mi opinión. Después de escucharla, sintieron que esta persona no era adecuada para ser promovida en ese momento, y que había que observar sus futuras manifestaciones. Al practicar de esta manera, mi corazón se sintió muy tranquilo. ¡Gracias a Dios!